viernes, julio 29, 2005

La plateada de don Tinto

En el número 157 de The Clinic del 21 de Julio, en la página 37, al pie de la sección Los Pataches de don Tinto, llamada La Guinda de la Torta, leí lo siguiente:
Al final de la Carretera del Cobre, de Rancagua hacia la cordillera, en el control de Maitenes, hay un kiosco que no tiene mucha pinta pero vende buenos sánguches. Le recomiendo que se pida una mechada palta. Viene en tremendo pan amasado, y si anda corto de billete, perfectamente se puede compartir con un socio.
Para hacer el cuento corto, como anduve por esos lados, probé a ver si don Tinto era de verdad o sólo un cuento. Por respuesta muestro las fotos.

Palta en trozos, no molidaAquí se puede comparar con el tamaño de un CD

Champignons salteados en wok
fácil

La semana pasada hubo reunión en casa, de pocaza gente, con motivo de nada; la vieja aprovechó de estrenar su nueva Osterizer roja haciendo uno de esos pisco sour imbatibles: limón de pica, Montesierpe, jarabe y amargo de Angostura y mucho cariño. Yo no podía ser menos, así que cuando fui al super eché algunas cosas al carro mientras iba inventando algo.

Ingredientes (4 a 6 personas):
Champignons (400-500 gramos, pueden ser Portobellos, Shiitakes, Yirgolas o Abrantes comunes y corrientes)
Ajo (5-6 dientes pelados)
Un ají cacho’e cabra
Soya o sal
Aceite de oliva o neutro
Pan baguette en rebanadas
Pimienta de Sichuán (o canela china)

Utensilios:
Wok
Cuchara de palo
Tabla para picar
Un buen cuchillo

Preparación:
Partir los dientes de ajo por la mitad, retirar el brote y reservar. Retirar el pie a los champignons, o sencillamente cortar del pie la parte que estaba cerca al suelo; cortarlos en mitades, dejar los más pequeños enteros; si se trata de Yirgolas, filetear en tiras adecuadas para un bocado. Como este piqueo es rústico, los cortes no tienen por qué ser regulares.

Colocar el wok al fuego, esperar que se caliente bien y verter un muy poco del aceite; mover el wok de forma que el aceite bañe completamente los lados. Cuando empiece a humear ligeramente, significa que el aceite está caliente. No dejar que humee mucho, porque se estará quemando el aceite.

Echar los ajos y el ají, saltear. Cuando el ajo empiece a cambiar el color, poniéndose café, echar los hongos y saltear constantemente, ayudándose con la cuchara de palo (si se tiene habilidad con el wok, es prescindible totalmente). Recordar que el calor en el wok se concentra mucho más en los lados que en la base.

Cuando los hongos se empiecen a poner translúcidos, agregar la canela china, agregar la soya o la sal, dejar cocinar por un par de minutos más, retirar del fuego y servir. Para servirlos, calenté un plato de greda en el microondas, con un poco de agua que hice hervir cerca de dos minutos. Acompañar con rebanadas de pan (que puede ser caliente o tostado) y voilá! Puede servirse directamente desde el plato caliente o más refinadamente, en pocillos individuales.


Opcionales:
Puede agregarse cebollín picado al bies, que deberá agregarse junto con los hongos. Puede sazonarse con un poco de merquén (idea tomada de un pollo que comí en casa de Gonzalo) en cuyo caso se eliminará de los ingredientes la sal o soya y el ají cacho’e cabra. Puede prepararse con colitas de camarón, que deberán saltearse antes. Se puede combinar con cubos de pollo, carne de vacuno o de cerdo, que deberán saltearse primero asegurándose que se hayan cocido bien. Opcionalmente se puede añadir un poco de licor claro, y flambear la preparación.

En vez de iPod

Hace un tiempo que he echado de menos un aparato que me acompañe con música, sobre todo considerando que diariamente recorro cerca de 80 Km hacia el trabajo, más alrededor de 300 Km ida y regreso de mi casa, lo que deja un total de 700, kilómetros más, kilómetros menos, que pueden llegar a ser aburridos. Conversando hace mucho tiempo atrás con Rodrigo, salió a colación la idea de tener un iPod.

En ese instante rechacé la idea, por razones que no viene al caso contar. Con el tiempo apareció en el mercado el iPod Mini, de capacidad relativamente escasa así como un tamaño reducido y práctico; pero considerando el volumen de música en mp3 que tengo, es más que suficiente.

La semana pasada Rodrigo, tecnófilo como yo, puso sobre la mesa la idea de reemplazar con un reproductor de MiniDisc al muy famoso iPod, con lo siguiente:
“Por qué no un Minidisc? Si hay tanto problema con la batería del Ipod, el minidisc es cueca porque solo usa una sencilla pila AAA.

Si los dispositivos de disco duro y flash memory están de moda, un reproductor
minidisc, con cada minidisc reutilizable, nuevamente es cueca porque deberían estar comparativamente más baratos.

Que hay del sonido del iPod? Apple sólo habla de lo top y de la capacidad en GB y de la pantalla y del iTunes y eso... pero que hay del sonido? El sonido Sony siempre ha sido excelente y no hay dudas de ello, de modo que un minidisc es opción.

Qué opinas? R.”
Dejando de lado lo cool, que para mí no influye en lo absoluto en la decisión que tome, que no deja de estar basada en la funcionalidad, puedo hacer la siguiente comparación:
PESO
Flash: livianísimo (25 a 80 gramos)
HD: liviano (100-150 gramos)
MD: pesado (200+ gramos sin bateria ni disco)

CAPACIDAD
Flash: baja capacidad (256 a 2 GB)
HD: alta capacidad (4 a 60 GB)
MD: relativo, depende del número de MDs que cargues contigo. Uno hace como 300 megas, creo.

PANTALLA
Flash: pantalla chica, a veces OLED, a veces LCD, a veces no (iPod Shuffle)
HD: pantalla mediana, a veces a colores (aunque la resolución sea horrible)
HD: lo justo y necesario, LCD monocromo; hay un MD que saldrá a la venta con pantalla OLED. No pregunten el precio.

TAMAÑO
Flash: pequeñísimo
HD: pequeño a medio
MD: medio

UBICUIDAD
Flash: discreto, algunos pueden usarse con tanga y no se notan
HD: a veces discreto (si es como el iPod Mini), otras no tanto (como el iPod 4ª generación).
MD: no muy discreto, su forma hace complicado echarlo al bolsillo (en mi caso no me gusta andar con carteras colgando, así que es un punto)

SONIDO
Flash: el Shuffle usa un esquema de colector abierto que entrega mucha potencia, no sé como serán los otros. Hay que tomar en cuenta ineludiblemente que el sonido depende casi exclusivamente de los audífonos: usa un par barato y verás, compra unos BOSE con sistema activo de reducción de ruidos de 150 USD y verás. Mételos a unos parlantes de 15 W RMS y verás.
HD: siempre se quejaron de que los iPod tenian un bajo muy débil lo que resultó ser verdad hasta el iPod 3ªG y Mini 1ªG; sin embargo, por análisis que he visto (en PCmag hay uno que se llama Shuffle's Got a Secret, y hay un review del Mini 2ªG) dicen que los últimos tienen mejor bajo, y que sólo se debilita entre los 20 y 30 Hz... yo creo que no oigo nada ahí. No han hecho publicidad de esto como estrategia para no cagar a los anteriores
MD: la verdad que no he oido mucho MD ultimamente, la vez que pude prestar atención no hubiera sabido decir si era CD o MD. Igual existe el inconveniente de los audífonos.

PRESTACIONES
Flash: muchos incorporan radio, grabador de voz y grabacion de FM a mp3...
HD: muchos incorporan lo mismo más pantalla a color para ver fotos, agenda, juegos, sincronización con Outlook... a mí todo eso me sobra: para oir radio uso el celular, lo mismo para las notas de voz, lo mismo para el outlook, lo mismo para los juegos. Las fotos si no se ven en una pantalla de buena resolución no sirven de mucho.
MD: algunos son sólo reproduccion, otros permiten grabación, grabación en stereo; desconozco si alguno permite reproducir radio. Olvidarse de las pantallitas a color o del almacenamiento de fotos! A diferencia de los anteriores, en caso de emergencia no sirve para respaldar archivos como los otros dos tipos.

ACCESORIOS
Los MD de sony y los iPod tienen muchísimos accesorios por lo que la funcionalidad siempre puede expandirse, soltando unos morlacos, eso sí. Los accesorios de los reproductores Flash se limitan al par de audífonos, siendo los más funcionales aquellos con control remoto; otros accesorios más exóticos pueden ser bases o parlantes, displays externos u otras yerbas.

BATERIA
Flash: cuando es recargable, como el Shuffle, se dispone de una autonomía de más de 20 horas, creo que el Shuffle da 25 o 27... los otros, los de pila AAA, deben durar menos, creo yo.
HD: los iPod originales tenían una duración de 8 horas de reproducción contínua. No sé si parece poco, pero con un iPod de 20 GB, hay musica como para tocar todo un mes, non-stop. Después subio a 12 (12+, en realidad) y el mini 2ªG a 18 (18+, sin ecualizador - que dicen añade muchas armónicas y distorsiona su resto, aunque en la cercanía de los 100-104 dB, donde probablemente no haya oidoo humano capaz de distinguirlo - ni pantalla). Para mí 18 horas viene de lujo! Paso dos horas diarias en bus, y 3h20m en tren a la semana: pongamos 14 horas semanales. Y almaceno 96 horas, minutos más, minutos menos, en 6 GB. Una semana de operación por carga no me parece malo. Los otros dan más, parece, pero ¿cuál es la ventaja? A no ser que pase en terreno dos meses seguidos, con el iPod tocando non stop, 24/7, y lejos de un enchufe o computador...
MD: la ventaja es que pueden usarse recargables, pero hay que andar siempre con una batería metida por ahí para no quedar en pana de energía; si mueren las recargables, alcalinas y ya. Pero no deja de ser un gasto extra, andar comprando pilas extra; con el tiempo las recargables mueren, y las de alta capacidad son más caras... además pienso que se le debe ir más rápido la batería porque tiene que hacer girar un disco grande, ergo, con mas inercia, tener encendido el laser, y tener activo el DSP, la pantalla, etc etc... casi lo mismo que los otros.

ARCHIVOS
Flash: todos casi todo, excepto los apple que no tocan WMA (anti MS), pero si los pueden convertir a mp3, siempre y cuando no sea protegido (en este lado del mundo, ¿quién tiene wma con DRM?
HD: lo mismo
MD: por ser sony creo que se limitan a ATRAC, ATRAC3 Plus, mp3 y eso no más. Es decir, si se tienen archivos de diferente formato, tienes que darte el trabajo de convertirlos primero a formato compatible.

SENCILLEZ
Flash: el Shuffle se pasa de simple: colocarse los audífonos, prenderlo, darle play y olvidarse, ni siquiera existe la tentacion de sacarlo para ver cual canción está reproduciendo porque no hay pantalla. Para cargarlo, meterlo al usb, y hay una opcion del iTunes que le mete canciones hasta decir basta, aleatoriamente o según reglas creadas por el usuario. Si se trata de WMA, convertir a mp3.
HD: lo mismo
MD: hay que realizar el paso de conversion, después grabar el MD, y recien entonces está listo para oirlo... Lástima que los MDs son de baja capacidad en horas, porque hay que andar con varios, separados por tema, artista o qué sé yo. En cambio los HD...

PROBLEMA DE LAS BATERIAS
Todas las baterías recargables pierden capacidad con el uso. Dependiendo de lo racional que sea (o no) el uso, lo extenso del mismo, duran como 2-3 años, lo que considero suficiente. Lo mismo pasa para las AA o AAA recargables. Todas son state of the art: la tecnología empleada por las D-SLR no llega aún a los gadgets. El problema con las baterías del iPod es que no son user-replaceable, y (por lo menos en EEUU) el usuario tiene que mandarlas a Apple, y en Apple las cambian por la módica suma de 99 USD... mejor comprar otro. También ofrece un programa por 59 USD que es como una garantía extendida. Además las baterías vienen garantizadas por un año, pero el problema es que los que se quejan más son aquellos que más usan su iPod, y se olvidan que existe el concepto de vida útil para todo. Y para colmo de males , la batería se les muere justo un poquito después que la garantía muera. Ah! Y los maricones de Apple pretenden que el usuario pague el envío. Personas como Rodrigo o yo seríamos capaces de correr el riesgo y reemplazar la batería nosotros mismos, no es nada del otro mundo. Con el tiempo las baterías de un iPod serán como las de los celulares.


Reconozco que el MD es atractivo, pero opino que el precio es similar al de un iPod. Al MD hay que sumarle las baterías recargables mas cargador, los MDs (no vas a tener uno solo, imagino que unos 10), los probables problemas con el lente de tanto meter y sacar MDs... mientras que el iPod mini de 6 GB con cambio de batería debe alcanzar el mismo costo acumulado de un MD al cabo de 2 o 3 años. Cualquiera de los dos es bueno, pienso, y depende de las circunstancias en que se use la decisión de compra. Así y todo, un iPod (el U2, por ejemplo) es más "cúl" que un MD walkman.

Ah! Y a todo esto... el MD nunca fue muy popular en este lado del mundo, nunca un artista ha publicado en MD, como sí se hizo en su tiempo en Japón; creo que puesto que Sony ha sacado un reproductor mp3 de HD, se nos avecina la descontinuación de los MD para audio. Tambien aparecen los MD para almacenamiento magneto-óptico: como 2 giga. Ideal reemplazo de los infames diskettes.

sábado, julio 23, 2005

Neuromante, lírica en el silicio

Hace una pila de años, el bizarro cantante inglés punk-pop (o pop-punk, o soft-pop-punk), famosillo en los tempranos '80, William Michael Albert Broad alias Billy Idol, sacaba varios videos que aunque trataban de ser rupturistas, a mi me recuerdan inevitablemente, sobre todo por los vestuarios, a la película Dune. En rigor eran una suerte de confusa y disparatada mezcla entre Dune y el video de Thriller, de Michael Jackson. Antes de desaparecer por un largo tiempo de las estanterías de las disqueras, Billy Idol grabó el '93 un álbum llamado Cyberpunk. Curiosamente, contenía un track llamado Neuromancer.

Hoy Billy tiene un nuevo álbum, pero si lo menciono aquí es únicamente porque fue gracias a una reseña de ese álbum (que nunca escuché, dicho sea de paso) leída por esos años en el diario peruano El Comercio, que supe que existía una palabra que definía un género literario, y que una de las canciones llevaba por nombre el título de una de las grandes novelas de quien es conocido como el padre del cyberpunk.

Pero ¿qué es cyberpunk? preguntarán algunos. Sin considerarme un experto, puedo decir que es un subgénero de la ciencia ficción. Elementos comunes: implantes hi-tech, prótesis avanzadísimas, avances en medicina que muy bien podrían ser reales en un par de cientos de años más (si el planeta logra resistir hasta entonces).

Llegué de casualidad a Neuromante. Hace bastantes años atrás era un ávido coleccionista de comics, y rebuscando ociosamente una tarde entre las novedades aún no expuestas de la tienda (debo observar que era cliente frecuente, de ahí la confianza) me di de narices con uno enorme, titulado Neuromante. Viñetas pintadas con pinceles y pintura; creo que era anterior a las separaciones digitales. Una belleza.

Pero me alejo del tema. El cómic se basa con bastante realismo en el primer tercio del libro de Gibson. Para hacerse una idea general de la ubicación, del ambiente, recuerden Blade Runner, de Ridley Scott. Cuentan que cuando William Gibson terminó de escribir Neuromante salió al cine, a distenderse, y para ello eligió Blade Runner. Salió aterrorizado a los quince minutos, temiendo que lo acusaran de plagio.

El protagonista central de la historia es un cowboy, llamado Case, que en un tiempo anterior, por querer pasarse de listo, pagó con su sistema nervioso tal atrevimiento. Este personaje sería el equivalente de comienzos de los ’80 de nuestros modernos hackers, y para navegar por el ciberespacio (que dicho sea de paso, es un término que pertenece a William Gibson) no se sienta frente a un PC sino que se conecta a nivel sensorial, por lo que la integridad del sistema nervioso es primordial.

Al quedarse sin su principal herramienta para trabajar, empieza a descender aceleradamente por la escala social, llegando a ser un matón barato. En estas condiciones es reclutado por el enigmático Armitage, por intermedio de Molly. Ella es una asesina a sueldo modificada tanto física como genéticamente, alcanzando así el extremo de la performance humana para lograr ser lo más letal posible.

A Case se le restaura quirúrgicamente el sistema nervioso y le proporcionan el equipamiento necesario para volver a entrar al ciberespacio, todo con cargo a la aparente infinitamente profunda billetera de Armitage. El plan es simple: reclutar una serie de miembros para una secreta misión, y cuya finalidad es desconocida; para ello, cada nuevo miembro reclutado será parte activa en el reclutamiento del siguiente.

En ese futuro las inteligencias artificiales son comunes, empleadas por las grandes corporaciones transnacionales para resolver asuntos estratégicos y de negocios. Existe un organismo encargado de evitar que las inteligencias artificiales se vuelvan... bueno, inteligentes; es el caso de la mente detrás de todo, una IA que es lo suficientemente inteligente para percatarse de que sin ayuda no podrá evolucionar.

¿Cuando una inteligencia es artificial? parece ser la pregunta de fondo de esta novela. Y vaya que es complicada la respuesta; no es sencillo descubrirla leyendo entre líneas, ya que no es una novela fácil de leer. Esta novela demanda del lector una imaginación fértil, una capacidad de concentración muy ejercitada y por sobre todo, voluntad para abandonar la lectura.

Lo último no tanto por lo adictivo de la trama o por lo trepidante de la acción, sino porque resulta bastante difícil poder seguir los vericuetos del razonamiento del autor si se lee de a pocos, unas pocas páginas cada vez. Además el texto está plagado de nombres hoy conocidos mezclados con otros, fruto de la imaginación de Gibson.

Los lectores del ámbito de la electrónica o informática podrán sonreír socarronamente al leer varios de estos nombres, ya sea por su uso en un contexto erróneo o por designar algo completamente diferente. Sin embargo... ¿quién dice que el futuro no puede llegar a ser así? Gibson construye un futuro bastante plausible, y no muy complicado de creer, ya que es completamente consistente y que no da la sensación de estar navegando en las páginas de una novela de J.K. Rowling.

He tenido la oportunidad de percatarme de la influencia de esta novela en muchos ámbitos. En anime, en el caso de Ghost in the Shell, se pueden ver varios elementos familiares una vez que ya se ha leído Neuromante. También en / de Greg Bear puede notarse cierta influencia cyberpunk gibsoniana, tanto por los implantes, como por otras piezas tecnológicas vistas por primera vez en Neuromante. Johnny Mnemonic, personaje central de la película del mismo nombre, también es mencionado de pasada en Neuromante, curiosamente.

En resumidas cuentas, tras leer lo que se ha dado en considerar la piedra angular de la literatura cyberpunk, puede decirse que tanto los microchips como el ciberespacio tienen cabida dentro del lirismo de la pluma de Gibson, así como los ambientes densos y recargados de elementos familiares y extraños, yuxtapuestos sin ningún orden ni concierto en una melodiosa cacofonía.

martes, julio 12, 2005

Salsa de tomates
fácil

El fin de semana recuperé el gusto de cocinar: preparé una salsa de tomate a base de tomate natural, y no a base de pastas artificiales con menos tomate que un helado. La receta se fue inventando por el camino, a medida que iba concretando la idea que me había hecho el día antes de lo que debería ser una salsa de tomate. No quedó calcada a mi idea, pero en la cocina hay que saber improvisar.

Los ingredientes (para 6 a 8 personas)
  • 2 Kg de tomates (los más rojos, de preferencia malloa)

  • 150-200 cc de vino tinto (de media calidad: bajo ningún motivo usar Frizz o Fressco)

  • 100-150 cc de vino blanco (la misma recomendación)

  • 100-150 gr de callampas secas

  • 3-4 hojas de laurel

  • 6-8 dientes de ajo

  • Pimienta negra en granos al gusto (8-10 granos)

  • Sal a gusto

  • Aceite de oliva extra virgen de primera presión en frío (si no hay oliva, cualquier otro servirá, desde aceite de palta hasta el típico aceite vegetal)
Utensilios
  • Cuchara de palo

  • Sartén de 25-30 cm de diámetro con tapa (una olla o cacerola podrá servir igualmente)
Para las pastas
  • 20-25 nidos de fetuccine (al huevo, de preferencia; pasta fresca antes que seca; si se quiere pasta rellena, adelante)

  • Una olla de unos 5lt de capacidad

  • Colador o tenazas para pasta

  • Parmesano (rallado con rallador, de preferencia; evitar los polvos de queso que venden los supermercados)
Remojar las callampas secas en el vino blanco por unos 30 min antes de pasar al resto de la preparación; escurrir, reservando el vino restante. Pelar los ajos, retirar el brote; picar en cubitos pequeños. Con el mango de un cuchillo presionar los granos de pimienta hasta que se rompan.

Cortar los tomates sin pelar en cuatro, retirar las semillas. Picar finamente en cubitos de 5x5 mm aproximadamente. Reservar. Calentar la sartén a fuego alto, una vez caliente agregar el aceite de oliva, el ajo, el laurel, la pimienta y las callampas. Saltear. Si la preparación tiende a secarse añadir un chorrito del vino en que se remojaron las callampas. Cuando el ajo empiece a dorar, añadir el tomate picado y revolver. Añadir un chorrito de aceite de oliva, un poco (muy poco) de sal y azúcar.

Cuando la salsa suelte el hervor, tapar a medias y dejar que se cocine por unos 30-40 minutos; revolver de vez en cuando. Cuando el tomate empiece a presentar signos de secarse, agregar el vino tinto, revolver y dejar que hierva nuevamente. Cuando suelte el hervor, bajar al mínimo la llama, tapar a medias y dejar hervir por unos 45 minutos; comprobar regularmente la humedad de la salsa, hidratar con agua o con lo que sobra del vino blanco de las callampas si es necesario y revolver de rato en rato. Terminados los 45 minutos, apartar del fuego, comprobar el gusto: si está muy ácido añadir un poco de azúcar, si está muy desabrido agregar sal (por eso la sal debe agregarse al final).

Para cocer las pastas yo usé pastas de las de bolsa del supermercado, sin huevo; lo ideal seria emplear pastas frescas porque demoran mucho menos en cocerse al dente. Si no se pueden preparar al momento, hay una línea de pastas que se venden en unas cajas de plástico transparente selladas, en una infinidad de variedades. Una vez cocidas, escurrirlas con el colador o con las tenazas servir en el plato, rociar ligeramente con aceite de oliva, cubrir con la salsa, rociar parmesano rallado a gusto y voilá! Se puede acompañar de un buen vaso de vino tinto, un baguette tostado y la mejor compañía que se desee. Obviamente las cantidades tendrán que sufrir un downscaling para un menor número de porciones.

Recomiendo servir la pasta al dente, comerla lentamente (para que no se enfríe es recomendable usar platos calientes) y hacer sobremesa, no siesta. Y para terminar con una reflexión, citaré las frases estrella del doctor Rojas, amigo de la familia: “eres lo que comes” y “come como cristiano”.

Acorralado al pasillo

Como todos los días salí a tomar mi bus a la esquina. Como nos subimos en orden de llegada, quedé tercero y busque con ansias un asiento al pasillo, lejos de los calefactores que los buses usualmente llevan bajo las ventanas. Aunque el conductor sea un tipo listo y apague la calefacción unos minutos antes de llegar a destino, igualmente en los tiempos que corren le tengo respeto a los cambios de temperatura bruscos.

Quedé ubicado al pasillo, tercera o cuarta fila. No fue muy buena elección, como me daría cuenta después. Mi compañero de asiento, ancho de espaldas, dormía a pierna suelta con las manos en los bolsillos, y bien abierto de piernas. Tras darle un tiempo prudente para que se diera cuenta que me estaba pisando los callos, empecé sencillamente a empujarle el brazo y la pierna a ver si se dignaba a darme, o mejor dicho devolverme, mi espacio. Y él, nada.

Apliqué plan B (rip) a la situación y con bastante discreción empecé a moverme de forma bastante molesta, pasando a golpearlo como quien no quiere la cosa, sin pedir disculpas. La estrategia dio sus resultados porque finalmente el hombrón sacó las manos de los bolsillos y juntó sus rodillas. Recuperé mi terreno, pero entre tanto tira y afloja se me espantó el poco de sueño que sobraba de la noche, y perdí esos valiosos 40 minutos de sueño que disfruto antes de llegar al trabajo.

sábado, julio 02, 2005

…al otro 20

Es inevitable a medida que va pasando el tiempo ponerse hitos que recuerden el camino recorrido, que en el fondo queden como testigos de que hubo movimiento y no me he estancado en las aguas pantanosas de la pena y de la autocompasión. El dolor persiste, porfiado, bajo la superficie. El enorme sufrimiento no está lejos, y a veces aflora sin concesiones.

Por diversas circunstancias el 19 fue el punto bajo de este mes; la suma de varios rollos, propios y ajenos, me estuvieron molestando varios días seguidos; creo que sentí la soledad y la falta de afecto como un manto negro, cubriéndome las esperanzas con oscuridad. Como conclusión, el 2005 parece que es un año horrible, no sólo para mí: para muchos. Nunca había pasado un año que empezara así de bien, con tantos buenos augurios, mucha felicidad y entusiasmo, ilusiones y planes, para que sin saber cómo ni cuando se vaya todo de golpe a la mierda; que lo construido en mucho tiempo se derrumbe justo cuando más fuerte parecía.

Me he cansado de buscar respuestas que no tengo. Me he cansado de buscar la responsabilidad que me atañe en este episodio negro; es imposible que no la tenga, mas tengo la tranquilidad de haber sido correcto, invariablemente correcto. Me he portado bien, y a veces por lo mismo siento que no merecía esta Bomba-A que cayó de la nada. Nadie se merece algo así. Tal vez un balazo a quemarropa hubiese sido más compasivo, pues no importa qué tan avanzada esté la ciencia, aún no hay procedimiento quirúrgico que sane corazones rotos.

Dos meses grises, como hace muchos años no he vuelto a pasar; me esperan aún varios más. Pero ¿no es así la vida? Una suma de sabores y sinsabores, altos y bajos, claros y oscuros. Hoy toca bailar con la fea. Mañana será otra cosa. Ya en estos dos meses la pena y el dolor no han desaparecido (muy optimista sería) pero ya no parecen ser tan intensos; se han retraído un poco, dando paso a las reflexiones sombrías que corresponden a la situación. A los temores que recién ahora cobran volumen y palpabilidad. Lamentablemente, no puedo recurrir al servicio de los especialistas de Eternal Sunshine, y borrar los recuerdos dolorosos de mi memoria.

He vuelto a mi posición inicial, mi configuración por defecto, la que me acompañó varios años. He regresado a foja cero, tendré que volver a comenzar, otra vez más. Lo veo difícil, pero ¿qué ha sido fácil en mi vida? Constantemente me ha tocado camino cuesta arriba, constantemente me ha tocado meter la vida a la maleta y partir, dejando atrás la vida misma. Empiezo a envidiar a quienes llevan largo tiempo clavados en un mismo lugar, quienes tienen raíces. El desarraigo parece ser mi único equipaje del destierro, parece ser lo único que me llevo de un lado a otro: de Bucarest a Lima, de Lima a Conce, de Conce a Talca, de Talca a Rancagua.

¿Volveré a amar? Sin duda. ¿Volveré a amar sin reservas como la amo/amé a ella? ¿Seré capaz de soñar o de ilusionarme como antes, sin temor a las Bombas-A? ¿Podré volver a enamorarme, sin miedo? ¿Cuándo deje de estar solo, seré feliz? ¿Tardará mucho en llegar, la felicidad? ¿O a lo mejor es sólo canto de sirenas? Cuando sanen mis heridas ¿sanará mi memoria? ¿o quedará toda cubierta de cicatrices? ¿o sencillamente todos estos tres años – para mí – hermosos, caerán en el olvido sin remedio? ¿y no quedará vestigio de este amor que me llenó inflándome de luz y entusiasmo por la vida? ¿Cómo será mañana? ¿y cuándo será? No muy pronto, al parecer.

Incluso en Hiroshima debe crecer alguna que otra flor.