lunes, diciembre 27, 2004

El plato cuadrado
Sushi, parte I

Pasó la Navidad. Volví a Rancagua una casaca, una colonia, un sombrero de chef, un delantal con mi nombre bordado por la Vivi, una bandeja de madera con cuatro pocillos cuadrados de cerámica blanca y un gran plato cuadrado más rico. Para que sirvas ahí tu sushi, me dijo. Aquí pones la soya, aquí el wasabi, aquí el jengibre... me explicó mientras señalaba uno por uno los pocillitos cuadrados. Y están lindos...

Hace ya casi tres meses, cuando Viviana me vino a visitar al volver de Antofagasta, del congreso, se me ocurrió preprar sushi, como algo especial. Había visto hacerlo a Iwao Komiyama algunas veces en el Canal Gourmet, y para ser honesto, no me pareció para nada complicado; claro que Iwao es Itamae-san, mientras que yo soy un modesto entusiasta, con algo de pasión por la cocina, un poco de suerte y bastante práctica.

Hacer los rollos no es tan complicado, tampoco lo es cortarlos; lo complicado es hacer el arroz. Investigando por ahí, he ido descubriendo que tiene su ciencia hacerlo: tres tiempos de cocción, determinados por el sonido que se va produciendo. El lavado del arroz tiene también su ciencia. Su preparación con vinagre, sal y azúcar no lo es menos, y tradicionalmente se necesitan dos personas para ello (o una y un ventilador). Hasta el momento yo no he podido lograr bien el dichoso arroz.

Otra de las complicaciones del sushi: el número de bocados que se pueden sacar de un rollo; el tipo de ingredientes y sus combinaciones; la forma de emplatar, de la forma de comerlo. Así sucede, pienso, con un plato que tiene tanta tradición, evolución e historia detrás.

Contrariamente a lo que puede pensarse, la denominación "sushi" se refiere a platos en base a arroz sazonado, y no a pescado. Aquellos en base sólo a pescado se llaman "sashimi". El sushi se ha vuelto muy popular en Occidente últimamente, en parte por la mayor disponibilidad de sus ingredientes como al snobismo de algunos.

El sushi evolucionó desde unos muy pobres inicios, donde nada tenía que ver con lo que hoy se conoce como tal. En el siglo VII, proveniente del sureste asiático, llega a Japón como una técnica de encurtido, que se empleaba para la conservación de pescado. El pescado crudo y limpio se prensaba entre arroz y sal con ayuda de una piedra pesada por unas pocas semanas, luego se reemplazaba la piedra con una cubierta ligera; unos meses después el pescado estaba listo para comerse.

A medida que el pescado fermentaba, el arroz producía ácido láctico que a su vez encurtía el pescado prensado, preservándolo: la fermentación con ácido láctico previene la proliferación de las bacterias que dan origen a la putrefacción. Así, el pescado se comía una vez retirado el arroz descompuesto que se le hubiera pegado.

Sin embargo, debido a lo largo del proceso (de dos meses a un año), una forma alterada del proceso aparece entre los siglos XV y XVI. Nama-nare se refiere a un proceso de encurtido que reducía el tiempo de fermentación y además incluía el arroz como parte del alimento. Este antiguo sushi, conocido como Nama-nare o Nare-sushi, es el fundamento del sushi contemporáneo.

Las mejoras aparecieron través de los siglos debido a unos pocos japoneses emprendedores con el don de variar las recetas. En el siglo XVII se complementó este alimento con vinagre: Matsumoto Yoshiichi de la prefectura de Edo (antiguo Tokio) introdujo el uso del vinagre de arroz en la preparación del arroz para sushi. Esta variación fue bienvenida, pues servía para acortar la larga preparación usual a la vez de añadirle un placentero sabor. Aunque el proceso de fermentación se acortó, la costumbre del encurtido por añejamiento en cajas o rollos continuó hasta el siglo XIX.

En 1820, Hanaya Yohei de Edo, ofrecía a los Edoitas una receta más parecida a la que hoy se sirve. Sus bocados, que incluían Sashimi (rebanadas de pescado fresco crudo o mariscos) servido con arroz sazonado con vinagre, eran preparados y servidos a los clientes directamente desde su puesto de sushi. Hanaya no sólo introdujo el pescado crudo con arroz (Edomae-sushi o Nigiri-sushi), sino que inició la tradición de servir los bocados muy frescos y muy rápido; su idea tuvo una rápida aceptación por sobre otros tipos más tradicionales de sushi. Su puesto portátil fue muy popular durante la Segunda Guerra Mundial y fue el predecesor de los actuales sushi bar.

Las transformaciones más recientes aparecieron el siglo XX, no tanto en su forma o preparación como en los ingredientes y la atmósfera en la que se sirve. El Itamae, chef experto, también ha ido cambiando en función de la creciente demanda por su oficio. Antes, un Itamae no podía ejercer sin un mínimo de 10 años (otros dicen 20)de entrenamiento y habilidad comprobada. Ahora, debido a la necesidad creciente, se contratan chefs con unos pocos años de experiencia, que sin embargo, continuamente buscan mejorar sus habilidades en la preparación y presentación del sushi.

Los japoneses tienen un cariño profundamente arraigado por la naturaleza y esto se expresa a menudo en la presentación de los alimentos: las piezas se arreglan de forma de destacar su belleza natural, mientras que a veces se logra capturar la naturaleza empleando un plato en forma de pez en movimiento, arroyo tranquilo o una laguna profunda, transformando de esta forma el sushi en una forma comestible de arte japonés.

viernes, diciembre 24, 2004

Fiesta, fiesta

Acabo de conversar por teléfono con Carlos. ¡Qué gran alegría poder conversar con él! Sacando cuentas, desde comienzos de Julio que no nos vemos, y creo que conversamos unos pocos minutos por ahí­, por octubre. Ahora nos pusimos al dí­a, intercambiamos noticias, chismes y rumores del Valentí­n - noticias varias, jocosas, unas; indignantes, otras.

Una sola mala noticia: una conocida, la Sole, ex-polola de Carlos, ex de otro amigo, tiene cáncer. Según Carlos, está llena de tumores. Aparentemente le habí­an diagnosticado una faringitis en el hospital, y se quedé con ese diagnóstico hasta que uno de sus profesores discrepó (ella estudia medicina) y la llevó a hacerse un scanner. Resultado: múltiples tumores, ramificados. Por el momento está con quimioterapia, y el avance del cáncer parece que se detuvo.

Entre las buenas noticias, Carlos terminó todo y se regresó a su casa el 13. Le espera la pelea en tribunales para fijar los intervalos de visita a su hijo Damián judicialmente: las repetidas disputas con la madre de su hijo no se solucionaron por la razón, y ahora corresponden los otros 180° de la moneda. Por suerte su abogado es un amigo de la infancia, que trabajará pro bono y le dará la máxima importancia a este juicio.

Otra buena noticia: Carlos tiene polola, la misma de la otra vez; al parecer Viviana (la de Carlos) ha sabido conquistarlo, tanto así­ que después de terminar con ella, y hacer un paréntesis (que seguramente era necesario), volvieron hace poco.

Ahora sólo me falta comunicarme con Mauricio, para completar la alegrí­a de esta mañana. Claro, ahora vive en el campo, donde las ondas de las antenas llegan arrastrándose con el último pulso magnético; para colmo de males sigue aferrado a su veterano celular de la batería suelta, ya casi agotada, sobreviviente de varios porrazos.

Bajo la batería se puede encontrar, además del famoso chip, una pila de papelitos finamente prensados que sirven para apretarla contra sus soportes, para que no se salga inadvertidamente. Todo esto para decir que ayer traté de comunicarme con él y no pude.

jueves, diciembre 16, 2004

El hombre es un creador

Leyendo uno de los artículos relacionados con la creatividad que he ido traduciendo me han saltado a la vista los conceptos de motivación y estímulo. El artículo es por lo demás muy claro, ya que a partir de los ejemplos que entrega me fue fácil extenderlos a situaciones que conozco, con similares resultados.

El artículo en cuestión se titula How to Kill Creativity, de Teresa M. Amabile (¿M de Molto?), publicado en un Harvard Business Review on Breaktrough Thinking por la Harvard Business School Press, publicado en 1999. El artículo expone el resultado de una investigación de 22 años y versa sobre las distintas formas que tienen los administradores o empresas para, sin querer, matar la creatividad de sus empleados. Lo hacen, eso sí, en busca de productividad, eficiencia y control. Todos imperativos legítimos en los negocios.

Es más fácil caer en prácticas que forman barreras a la creatividad que adoptar en forma consciente aquellas que la fomentan y apoyan; para ello, los administradores o gerentes (o aquellos que tienen capacidad de toma de decisiones) deben cambiar su forma de pensar. Aunque el artículo se orienta evidentemente a la creatividad en los negocios, pueden extraerse ideas aplicables al uso cotidiano, como por ejemplo en la formación de personas creativas.

Motivación

La creatividad se compone de tres partes: experiencia, pensamiento flexible y motivación. Las dos primeras pueden influenciarse, pero hacerlo es costoso y toma demasiado tiempo. Es más sencillo influenciar la motivación de las personas.

Exísten dos clases de motivación: extrínseca e intrínseca. La motivación extrínseca proviene de una persona externa, y la motivación puede ser una zanahoria o un látigo. Si se promete una recompensa o un castigo, obviamente se estará motivado a cumplir con una meta.

En el caso de los estudiantes, la motivación es extrínseca: pasar todos los ramos (la zanahoria) o reprobarlos (el látigo). Así, los estudiantes que bajo una motivación extrínseca estudian para pasar, no para aprender, que es el fin absoluto por el que se va a la universidad. De ahi el famoso dicho materia pasada, materia olvidada.

La motivación intrínseca está relacionada con la pasión y el interés, con el deseo interno personal de hacer algo. Cuando el profesor es un motivador, interesando intensamente a sus estudiantes en la materia, nadie estudia para pasar, sino por las ganas de saber más y obviamente la recompensa es mayor. Como dice la autora,
"Las personas serán casi creativas cuando se sienten motivadas principalmente por el interés, satisfacción y desafío del trabajo en sí – y no por presiones externas."

Impulsando la creatividad

Para impulsar la creatividad, dice, pueden entregarse desafíos acorde con las capacidades de la persona, de forma que extienda sus capacidades. El desafío no debe ser tan pequeño que aburra ni tan grande que pueda perderse el control.

Otro de los impulsos recomendados es entregar libertad acerca del proceso, más no del fin. En otras palabras, decir qué, pero no cómo. Esto probablemente se sienta como una pérdida de control en la jerarquía superior (ya sea gerente, jefe, profesor o padre).

Otras dos palancas que pueden accionarse para impulsar la creatividad, sobre todo en la universidad, son los recursos y el trabajo en equipo. Con amplitud de recursos la energía se concentra en desarrollar algo creativo y no en conseguir recursos adicionales, mentras que el trabajo en equipo se compone de tres componentes: entusiasmo compartido por la meta, disposición a la ayuda mutua y reconocimiento del bagaje único de cada miembro.

Una última palanca para impulsar la creatividad (una de las más importantes para mí) es el estímulo. Dice la autora:
"La mayoría de las personas necesita sentir que su trabajo importa a la organización o a un grupo importante de personas. De otro modo, podrían hacer igualmente bien el trabajo en casa, para su propio provecho."
Un amigo nuestro, maestro de mi papá en la Facultad de Medicina de Bucarest, doctor Eugen Bratucu, empleaba un sistema diferente al que expone Amabile y que consiste principalmente hacer hincapié en los errores cometidos, por pequeños que sean. Los aciertos se ignoran, porque hacer lo correcto es lo que debe hacerse, entonces no hay nada importante que destacar.

Este sistema, al centrarse en los errores, los vuelve importantes; entonces la persona se enfoca en no equivocarse, para evitar la reprimenda o la reconvención por el error. Cuando hace las cosas bien, se le ignora, restando importancia al logro y no recibiendo ningún mérito por el acierto.
"Una cultura de evaluación obliga a las personas a enfocarse en las recompensas y castigos externos asociados con sus resultados, y crea un clima de miedo, lo que afecta la motivación intrínseca."
Cuando se mantiene alta la motivación intrínseca entre las personas, la creatividad prospera, logrando resultados inmediatos. Para lograr que las personas sean creativas, no solamente basta con garantizarles los cuatro primeros impulsos mencionados; además es necesario estimularlas, reconociéndoles sus logros, y no sólo los errores, haciendo un esfuerzo consciente para fomentar la creatividad.

martes, diciembre 14, 2004

El cuento del tío

Como hubo cambio de planes, después del trabajo bajé en camioneta, y me bajé en la Fusat. Tomé un colectivo a la estación, hice el desembolso correspondiente y me aseguré con los pasajes de aquí a fin de año. De regreso pasé a la lavandería (las delicias de la independencia) y me instalé a ver uno de los capítulos de Los Simpson que no he visto. Al comercial, bajé a comprar algo para tomar.

Ahora que el calor que incluso pone lenta la banda ancha ha bajado un poco, dije voy a bajar a meter unas lineas al blog. Al tomar el telefono para echármelo al bolsillo, veo que tengo una llamada perdida, y de un número desconocido. Debió sonar mientras estaba abajo. Yo, inocentemente, remarco.

Como nunca me llaman a cada rato, sino que personas puntuales, yo pensé que era alguien que conocía, aunque no tuviera el número en la agenda. Total, ya me aburrí de estar pasa que te pasa números de un celular a un papel y después al celular otra vez, cuando toca cambiar de equipo. Así que la última vez pasé los números a mi T3 y al celular sólo los más importantes, que no serán más de una docena.

Respondo, y en un ambiente ruidoso me empiezan a hablar. ¿Con quién haulo? dijo el Interlocutor. Yo respondí ¿Con quién desea hablar? y la conversación se desarrolló más o menos así.

I: ¿Quién haula?
Como me pareció la voz congestionada de mi amigo Andrés, y pensando en una broma, le dí mi nombre al gangoso.

I: (con tono ejecutivo) Lla, le comunico inmeiatamente, ¿no me cuelgue? (...)
Y: (expectante) ...
I: (con energía) Estimado don César, por el sólo hesho de remarcar se ha ganado usté un teléfono ¡Sony Ericsson TXD-28-mil-shorrocientoh-milloneh (sonando a muy avanzado), con cien mil pesoh en llamadah! (no sé si se supone que creyera que hubo cambio de interlocutor después de la pausa, porque la voz era la misma)
Y: (divertido) ...¿Ah sí?
I: (entusiasmado) Así eh, y ahora podrá usté competir por ¡un millón de pesoh!
Y: (sarcástico) ¡Excelente!
I: (más entusiasmado): De inmeiato le comunicaré con (...) (comosellame, pero de nombre pintoresco y con apellidos alcurniosos), sssicóloga titulada en (...) (digamos que dijo en el MIT, para impresionar), nuehtchraa asesora en ehmárcon, para que converse con usté del concurso en el que va a participar ahora, por ¡un millón de pesoh!
Y: (calculador) ...
I: (amigable) Y dígame, caallero ¿va a querer participar?
Y:
(sarcástico) Ya, y ¿cómo se hace eso?
I: (casi paroxísticamente entusiasmado) ¡Usté solamente tie...
Y: (interrumpiendo, con tono de eres-o-te-haces) ¿Tengo que comprar tres tarjetas prepago de diez mil pesos, rasparlas y darte el número?
I:
(tras una pausa, molesto) ...¿y entonceh para qué me hacíh haular máh 'e la cuenta?

¡Eso se llama ser caradura! Además de ser poco original y de quererme contar el cuento del tío más añejo (desde el año pasado que salió en las noticias), ¡se enoja porque lo agarro para el hueveo!

Preguntas

¿Cómo sabía mi teléfono?
¿Cómo sabía que estoy en Smartcom?
¿Será trabajador o familiar de trabajador de Smartcom?
¿Será un ex-ejecutivo de cuentas, en bancarrota?
¿O un estafador cualquiera que se estaba quedando sin minutos en su prepago?
¿Cómo denunciar algo así, y a quién?
¿Por qué no le habré seguido el juego hasta el final?

Para hacer bien este cuento del tío, siga estos consejos

Suene educado; emplee trato business, no de Vega Central.
Llame desde un lugar silencioso; procúrese un ambiente como de oficina, no llame del boliche de la esquina.
Una sicóloga no tiene nada que ver en un concurso; use los cargos de gerente, director o jefe de Relaciones Públicas de la empresa.
Sea impersonal en su trato; nada de llamar caallero, compare o socito al que se quiere estafar.
Sea frío; no demuestre su entusiasmo enfatizando con exclamaciones lo que sea que ofrezca como anzuelo.
Apréndase bien los equipos que ofrece la empresa a la que usted dice pertenecer; Smartcom no tiene teléfonos Sony Ericsson.

Sea realista; los prepagos a lo más vienen con treinta y tantos mil en llamadas, súbale a cincuenta para hacerlo especial.
Sea moderado con las ofertas; no ofrezca tanto dinero, que haga sospechar a la víctima.
Si lo descubren, sea caballero; pida disculpas y agradezca por el tiempo, nada de echar la
choreá: ya perdió, cuelgue y llame al siguiente.

viernes, diciembre 10, 2004

11/12

Ya se han cumplido un poquito más de once doceavos de este año. Hoy quedan algo así como dos semanas para navidad, tres para año nuevo. Quedan dos días para que regrese la mamá del Perú. Quedan unas horas para que termine el día, y la semana. Vuelven a quedar dos semanas para volver a ver a Viviana. Quedan casi tres meses para el cambio de contrato. Queda un poco más de un año para -por fin- tomar las vacaciones que me debo desde invierno 2002 y con un poco más de ganas, desde abril 2004.

Hoy se va don Juan Marín, después de 15 años trabajando aquí. Claro, se va a trabajar a Contraloría, en Rancagua. Ya no tendrá que levantarse a las 5 de la mañana para entrar a las 7; ahora podrá levantarse a las 7 para entrar a las 8. Por ahí dicen que sería temporal lo de la Contraloría, que después don Juan iría al Concentrador o a la Fundición; cómo jubila en marzo o abril de 2005, para la pensión tiene más peso el sueldo algo mayor por trabajar lejos de Rancagua.

Así pues, los que nos quedamos le haremos un asado de despedida, para desearle lo mejor, y para pasar la pena de irse, claro, después de trabajar una pila de años aquí. Se entiende: yo dejé atrás el Valentín (el del barrio, no el del cerro) con un nudo en la garganta. Ni que me hubiera tragado la corbata. Me pregunto -y le voy a preguntar, si se da el caso- qué planes tiene para cuando pase a retiro: pasear, renovar la casa, el auto, disfrutar de los nietos (¿tendrá?), cultivar una chacrita...

Lo mejor en mi experiencia es no hacerse muchos planes, ni adelantarse mucho a las circunstancias. Hacer camino andando. Por ahí a fines de enero, a mediados de febrero, viendo ya cerca el fin de mi memoria, pensé en las ansiadas vacaciones. Cuzco sería ideal, dije, porque mientras estuve en Lima no había plata para pegarse el viajecito. Pensé en las ansiadas vacaciones porque serían las últimas vacaciones que podría tomarme por un tiempo relativamente variable (más de los usuales 10 días), sin tener que pensar que se me acaban las vacaciones o que si me paso de un número acotado de días el ingreso disminuye. Las últimas vacaciones antes de los próximos 40 años de trabajo non-stop.

Pero, como decía antes, no se saca nada planificando con tanta anticipación, con tanta ilusión. Mis ilusiones se diluyeron durante los 5 meses más aburridos de mi vida, y tal como pronosticaba en momentos de desesperanza, encontré trabajo antes de poder salir de vacaciones. Y quién sabe también, si llego a tener vacaciones 2006...

Para don Juan sin duda serán vacaciones 2005. Creo, y esto ya entra en el terreno de la especulación deductiva, que una de las primeras cosas que hará don Juan para sus vacaciones 2005 será cambiar el auto. Pienso que sí, porque todas las veces que me ha tocado ser copiloto mientras don Juan maneja, siempre sale con algún comentario de los autos: que si tal o cual marca es mejor que otra, que si tal o cual auto rinde más o menos que otro, que esto y lo otro y que el precio y la comodidad. Y con auto nuevo, ¡vivan las vacaciones 2005!

Ps.-

Tomando en cuenta mis no-vacaciones 2004, mis 5 meses de tedio, mis ex-ilusiones de viaje a destinos arqueológicos (como llamó eufemísticamente mi colega Rodrigo Mundaca al Cuzco) o a grandes capitales, o a cualquier parte de Chile, es decir, el intervalo post-memoria-pre-teniente, y dado el primer extremo de la carrera, me extraña haber esperado algo diferente para el otro.

jueves, diciembre 09, 2004

Tener internet... ja!

Internet en la oficina es un asco. Acostumbrado como estaba a tener banda ancha en mi pieza del hogar (y eso antes de que los proveedores se entusiasmaran y duplicaran el ancho de banda del plan), eso de tener internet en Coya me parece un eufemismo. Desde que hice la memoria acá han habido cambios, que se supone son para bien, para entregar un buen ancho de banda a los usuarios de internet.

Pero no ha sido así. Se ha instalado un cortafuegos que filtra el contenido de lo que se ve o no se ve. Por ejemplo, ningún sitio que en su dirección contenga cualquier número de letras x (dos, una, tres, da lo mismo), así como el Messenger, ni correo basado en web, ni sitios escogidos a mano pasa el cortafuego. Pero, curiosamente, en la era pre-cortafuegos parece que internet andaba más rápido. No recuerdo haber tenido que pasar 30 minutos esperando que carguen páginas que antes bajaban aceptablemente bien. O pinchar un link y que este no se abra nunca.

Ahora lo que más se ve (y sobre todo después de almuerzo, cuando parece que todos los viejos se vuelcan en masa a leer los diarios) son las malditas ventanitas grises: las páginas que cargaban tranquilamente en las mañanas despues de las dos de la tarde ya no quieren cargar. Puede uno pasarse una hora dándole cada 5-7 minutos al F5, y siempre recibirá lo siguiente:

Proxy Reports:
10060 Connection timed out

The web server specified in your URL could not be contacted. Please check your URL or try your request again.
This error could have been caused by:

Bad / misspelled URL
Following an invalid link
Your network connection and/or transient conditions on the Internet Load conditions on the web server.

Proxy Server : teranpx1.tte.codelco.cl


Y al servidor no le importa si debo descargar alguna información, un manual, un paper, o debo consultar algún sitio de interés para el trabajo: teranpx1.tte.codelco.cl llega y corta. Mucha fibra óptica, mucho Wi-fi, pero en Coya la conexión a internet es incluso un poco más lenta que cuando me conectaba a internet a la antigua,por telóno. En ese entonces las páginas cargaban, tardaban pero cargaban.

Uno tras otro

¡Qué difícil es llegar a fin de año! A estas alturas todo se vuelve cuesta arriba, incluso cuando debiera ser todo lo contrario. El sueño, más que ser un instrumento del descanso, es un vehículo de escape. Durmiendo nos evadimos de las presiones inexorables e inmediatas, nos borramos por unas horitas (si se puede) de un mundo que de pronto se ha vuelto agreste y retiene a sus presas con ásperas garras de nervios y metas por lograr, con peso abrutado de libros gruesos y hojas escritas, de fotocopias sin número.

Cuando el descanso es esquivo, una pausa en el camino (como en los comerciales de nescafé) es lo que más desea el alma. Una pausa que dure hasta marzo, de ser posible. Los días se funden y mañana se vuelve Viernes, no Jueves. Estar despierto es en sí una meta, no una condición natural de funcionamiento, y el sueño se cuelga de la espalda como una mochila pesada, o como una monstruosa gárgola, una bizarra amalgama de Sarita Vázquez, don Francisco, Vodanovic y Maluenda. La cama se transforma en un imán gigante y nuestros huesos en metal... quedamos pegados con una facilidad inaudita en días de marzo o abril.

Por eso cuando me cuentas que tienes que rendir dos veces en un día, y mañana de nuevo, y cumplir con tu propia exigencia, entiendo tu angustia, que no es diferente a las que pasé en la universidad; llega un momento en que a pesar de la angustia, y de que debiéramos morir agachados sobre los libros, la sola perspectiva de tocar un sólo papel más es sinónimo de hastío, de náusea, de molestia porque las ganas de que todo termine de una vez se quedan en las ganas y nada más. Porque, como alguna vez dije en un momento de inspiración (inspirado por el hastío o la impaciencia), el tiempo no transcurre, sino que se arrastra. Una suerte de Trilce del estudiante.

El tiempo, ese gran bribón, que en la física es una constante, en la vida es constante sólo porque existe siempre, una constante de transcurrir inconstante. Así como cuando te esperaba en los primeros días de octubre, cuando venías a verme después del congreso en Antofagasta, el tiempo era lento, y a ratos se detenía incluso, como el péndulo del reloj de pared en una de las primeras escenas de El Exorcista, de Friedkin; para que el tiempo avanzara tenía que empujarlo incluso, trabajando para pasar el tiempo. Después, cuando estuviste acá el tiempo volaba, se me escurría como arena entre los dedos, y el momento de tu partida me sorprendió sin estar preparado.

En estos días, de exámenes sobre exámenes, el tiempo, más por repetición y hastío que por otra cosa, se arrastra como colosal caracol y hasta se detiene, a ratos. Pero ¡sorpresa! cuando duermes el tiempo vuela furtivamente hasta que abres los ojos, retomando su habitual arrastrar como si nada hubiera pasado. Es cuando el tiempo que se detiene que en realidad vuela, y es entonces cuando hay que empujarlo, como una paradoja. Empujarlo para que no vuele.

¿Y cómo empujar algo que es inasible? Trabajando, en mi caso, o estudiando, en el tuyo. ¿Pero cómo se estudia cuando se está hastiado, y el futuro se ve gris titanio? Así como tú lo estás haciendo: en forma kamikaze. O como se dice vox populi, echándole pa'delante. Empuja el tiempo, que nada satisfactorio se logra sin esfuerzo. El desgano, el aburrimiento, el cansancio y el tedio, la desesperanza de ver que llega la hora H y no se alcanza a estudiar todo lo que hace falta; todo ello considéralo parte del camino.

Cuando sé que estás así de cansada como en estos días, que sientes que se te cae encima el peso de los días que se vienen pero que parecen nunca llegar, en que ya el cansancio por trabajar duro para llegar con buenas notas a fin de año juega en contra de los resultados esperados, quisiera poder sacarte de encima ese morral pesado para darte nuevas energías y ayudarte a cargarlo por tu Vía Crucis pavimentado de fármacos, microbios, camillas, diagnósticos diferenciados, historias clínicas, exámenes médicos, y uno que otro pinchazo en el poto de algún paciente indefenso.

lunes, diciembre 06, 2004

Racconto

Domingo

- Termino de leer Memoria de mis Putas Tristes, un cuento largo de Gabriel García Márquez que empecé a leer durante el viaje a Rancagua.
- Tomo once mientras veo por onceava vez Ocean's Eleven. Me voy a la cama sin terminar de verla.
- Le dejo unos mensajes en el MSN a Viviana, contándole que estaré sin celular esa noche y que no la podré despertar hoy. Después le mando un par de postales al mail.
- Recurro al ciber café de la cuadra y convenzo al dueño que me preste su teléfono, para marcar a una linea 800, para coordinar que un colega me traiga el celular desde Talca, que mi viejo se lo entregue en su casa. La EntelCard me sacó de apuro.
- Viajo desde mi casa y se me queda el celular. Me voy molesto, sintiéndome desnudo sin el celular, más aún sabiendo que no tendré ningún teléfono para recurrir en caso de emergencia. Después se me ocurre una idea, me relajo y viajo leyendo.
- Viaja mi mamá a Lima, tan repentinamente que no me queda tiempo de preparar los acostumbrados CDs con mp3 para mi amigo Piero.
- Despierto temprano para despertar a Viviana, para que estudie. Después sigo durmiendo.

Sábado

- Me vuelvo a sentar frente al computador, esta vez entro sin problemas a mi blog, encuentro a la Vivi en línea pero no podemos conversar: no pude ayudarla a configurar su micrófono. (La última vez que le instalé Windows se me olvidó este detalle.)
- Tomo once.
- Antes de tomar once, me instalo en el computador, converso con algunos amigos, intento entrar a mi blog sin éxito.
- Duermo siesta, como nunca.
- Me despierta mi papá para que pase al centro a buscar a la mamá, para que almorcemos. Son alrededor de las tres de la tarde.
- Me quedo dormido mientras veo El Padrino II con mi papá, mientras mi mamá está de compras en el centro.
- Regreso del Terminal Internacional (que sólo hace poco puede llamarse "terminal"), despues de despedir a Viviana, que se regresa a Conce, para emprender la Recta Final del año. De pasada por la casa recojo a los viejos para dejar a la mamá en el centro, para las compras de Navidad. Me regreso con el viejo a casa.
- Despierto temprano para acompañar a mi Vivi al tomar el bus de regreso a conce. En realidad es una excusa para pasar el máximo posible de tiempo con ella.
- Regreso temprano a casa. Tras guardar el auto y entrar todo lo silenciosamente que puedo, hago una escala técnica en la porcelana, y alrededor de las 4 apago la luz y me duermo.
- Llego con todas las mujeres Santander a su casa, me tomo un tecito, vemos en televisión como Zamorano y su enésima rubia de utilería hacen el ridículo en cadena nacional, desvergonzadamente, cantando peor que yo frente a los miles de televidentes que no tienen nada mejor que ver, o que no tienen televisión pagada.

Viernes

- Estoy en el restaurant chino con tres generaciones de Santander, celebrando que Francisca terminó el colegio. Me tiembla el brazo de tanto sostener la filmadora en alto.
- Dejamos el Montessori después de una extensa jornada de licenciatura. Premios iban, premios venian. Nos vamos no sin antes conocer a la Carmencha, la ególatra y barrista directora. El comentario del día: ¿Trajiste el lápiz?
- Llegamos al colegio a tiempo para filmar un corto de la Francisca con su curso. Después tenemos que apurarnos para no quedar tan atrás y poder filmar; en algunos cuadros habrá un resplandor blanco en la parte de abajo: es el pelo alborotado del viejito de adelante que terminó por dormirse en algunos pasajes, despertado por los aplausos sólo para aplaudir con los demás.
- Llego a Casa de Santander casi junto con Viviana, que llegaba temprano de Conce, gracias a que se había eximido de la prueba de hoy. Hago las pruebas de cámara: se-rompe-no-se-rompe.
- Mientras me terminaba de secar, cortar las uñas, vestir, afeitar, peinar, perfumar, duchar, la Francisca me manda un mensaje avisando que sería bueno llegar temprano para tener una buena ubicación en el salón de eventos del colegio Montessori.
- Llego a Talca. Espero un rato por los viejos, que me pasen a buscar a la estación.
- Viajo temprano desde Rancagua sin problemas, duermo un poco, pero ¡qué calor!
- Como resuelvo temprano el misterio de la cuentaza de la luz, quedo un instante en la triple disyuntiva de si viajo antes, voy a gimnasio o hago orden y aseo en casa. Elijo esto último.
- Bajo alrededor de las 8 para tratar de resolver el misterio de una cuenta de luz exageradamente alta.