martes, julio 17, 2007

Entre soñar y no soñar

¿Será ella? ¿Será? Me cuesta imaginarlo. A pesar de habernos visto apenas unas pocas veces, a pesar de no haberle prestado mucha atención cuando nos conocimos, siento que hay interés. (Interés por parte de ella, obviamente; por el mío ya hay.) No es alguna señal metafísica llegando directamente del éter a mis sentidos, no es una revelación, tampoco son pistas encontradas al azar ni tampoco son señales ocultas en las constelaciones o en las hojas de té; son evidencias sólidas. Empíricamente sólidas.

No me atrevo ni a soñar, ni a fantasear con ella, pero hoy me ha robado los pensamientos durante el día. Hoy he pensado en ella varias veces, evadiéndome de la monotonía de las reuniones en las que estuve. Pero no quiero volar. Sucede que no me atrevo. ¿Y si vuelvo a estrellarme como Ayrton Senna? ¿Y si no me estrello y sigo y sigo y de pronto me cae otra vez la bomba de Hiroshima? ¿Podría volver a sentirme como un gusano otra vez? Podría, no importa que yo no quiera, aunque tampoco me parece tan terrible.

La fracción fría que es mi componente racional, en constante conflicto con la componente impulsiva que normalmente pierde, me dice que hay que irse con pies de plomo, que no se saca nada con apresurar las cosas, (sí, mi componente fría es poco original y está llena de clichés gastados), que hay que tener paciencia y que no por mucho desear algo va a suceder, que las cosas nunca salen como uno quiere (esta fracción racional es bastante cínica también).

La componente impulsiva me grita vehementemente que si, que puede ser, que como agancha altiro, que ha aceptado salir, incluso muy poco después de un viaje largo y cansador; me grita que tanto por el zodiaco chino como el astrológico hay muchísima afinidad entre los signos de ambos (esta componente, aparte de estar ronca de gritar, no suele tener argumentos muy científicos), que la familiaridad que se respira, que la silueta, que la voz y la risa, que la diversidad, que la altura, que los dientes y la nariz, que a morir coyote, que la micro y que el tiempo.

La racional dice que no hay mucho en común. La impulsiva grita a la mierda con eso, no hay para qué ser tan complicado!!!. La racional replica con voz de perico sabio que no hay mucho tiempo para verse durante la semana y que los fines de semana las clases me tienen secuestrado. La impulsiva grita que no importa, que queda poco para terminar de cruzar este Rubicon que es el postgrado. La racional dice que a distancia no funciona, y que hay poco tiempo para hacer cosas juntos. La impulsiva dice que esta vez estoy en la misma ciudad y no a 650 kilómetros. La racional dice que si no se riega oportunamente tal vez no pase nada. La impulsiva grita que lo que sea fructificará con el riego que pueda dársele. La racional dice que se me estoy ilusionando en base a nada. La impulsiva grita que cualquier cosa es mejor que seguir pensando en la otra, que ya estuvo bueno, que dos años es mucho. La otra cambia el enfoque y apunta que mientras no haya resolución seguirá saliendo a la superficie. La impulsiva dice que un clavo sacará al otro. La racional dice que no es así, que es parte de un proceso y que el tiempo cierra las heridas y borra las cicatrices. La impulsiva le grita no te pongas medieval, mierda! y le dice que no puede pasar más tiempo antes de encontrarla, que puede ser, que las marcas desaparecerán. O no, le replica la racional.

En este punto se regresa a los dos párrafos anteriores y esta discusión bizantina interna se repite una y otra vez, como el surco continuo al final del lado B del long play del Sargent’s Pepper Lonely Hearts Club Band de los Beatles. Lo cierto es que tampoco quiero apurar las cosas, por mucho que desee que algo suceda. Lo que pueda pasar, pasará sin necesidad de empujar gran cosa para ningún lado. Es bonito lo que parece que me empieza a pasar, y lo empiezo a disfrutar, aunque sigo teniendo algunas reservas. Ustedes saben, la vida no es como uno quiere que sea, es como es; ojalá esta vez coincida con lo que yo quiero.

5 Comments:

Blogger césar said...

Tal vez es la misma falta de semejanzas la que está ejerciendo atracción sobre mí, ya saben, eso de que opuestos se atraen.

Tal vez las semejanzas son más de fondo de lo que parece a primera vista.

Como sea, paciencia/constancia.

18 julio, 2007 00:01  
Blogger Paola said...

no creo en eso de que los polos opuesos se atraen , las diferencias tarde o temprano chocan.. a menos que uno de los dos decida cambiar un poko, cosa momentanea.

Creo que han de tener semejanzas si no de partida no se reirian juntos , por decir un detalle....

paciencia/constancia/disfrutar

pk si alguien es capaz de desconectarte de este mundo en cualquier momento del dia, aunque sea por unos minutos, en un pensamiento es por algo

mucha suerte ! ^^

19 julio, 2007 10:00  
Blogger Poeta said...

Mijo....paciencia, mira que todo cae repentinamente, no te vas a dar ni cuenta.
Deja espacio para conocerte, disfrutar tú plata, viajar, conocer putas, etc.
un abrazo ñato y piensa que estas en lo correcto solo cuando lo presientas.

21 julio, 2007 16:23  
Anonymous Astro said...

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25 julio, 2007 21:30  
Anonymous Javi said...

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21 agosto, 2007 21:38  

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