lunes, marzo 19, 2007

El punto de inflexión
Comienza la vida nueva - parte 1

César, puedes venir a la oficina un momento por favor, me dijo el jefe como a las diez de la mañana del 15 de noviembre, que es cuando empieza este cuento. Siendo rigurosos, a la luz de lo que ha sucedido hasta la fecha, es cuando este cuento empieza a terminar. Por fin.

Venía arrastrando un año de mierda, no peor que el 2005, pero si peor que los años anteriores. Mi motivación abandonó el barco a la deriva como una rata sarnosa, dejándome sin motor. Aunque el barco iba a la deriva hace un año, si he de ser honesto con mi diminuta y fiel audiencia; quienes conversaron conmigo en esos días sabían que pasaba un mal momento, y era peor porque no se veía fin.

O mejor dicho, si había fin: el 15 de enero terminaba el contrato en el que estaba, muchas gracias. Y para eso me llamaba mi jefe. Un gesto deferente, con dos meses de anticipación, para que empezara a buscar otro trabajo.

- Como tú sabes, pues hombre, el contrato que tenemos con ST Limitada termina el quince de enero, así que te aviso con tiempo para que puedas buscar algo en otra parte. De momento no tenemos nada para poder aplicar la nueva legislación laboral, tal vez por unos dos o tres meses más después del término de contrato. Tu función, pues hombre, la vamos a tener que contratar más adelante, y como tu llevas varios años en la empresa, pues hombre, serías el candidato ideal para ser contratado.

Regresé a mi oficina con aún menores ganas de hacer lo que tenía encargado, que ya lo estaba haciendo con casi nulas ganas por considerarlo un refrito de informes que estaban en conocimiento de los jefes. En resumidas cuentas, ese día mandé a la mierda lo que estaba haciendo y me dediqué a actualizar mi currículum, añadiéndole el casi año y medio adicional desde la anterior actualización, de la fallida postulación a El Teniente; en vista de lo logrado desde entonces, fue mejor que no hubiese quedado.

Después de actualizado el curry lo envié los contactos que pudieran tenderme una mano amiga o conectarme con alguien que pudiera darme trabajo. En ese momento cualquier cosa valía, teniendo como condición importantísima una sola: que me dieran el espacio para poder terminar mi postgrado. Lo demás era negociable, incluso el sueldo, mientras no fuera peor que el que ya cobraba.

Entre mi lista de contactos está Felipe, un amigo de la universidad con el que trabajé en grupo y estudié cerca de dos años seguidos, y que trabajaba en esos momentos en Siemens. Casi de inmediato respondió el mail contándome que su jefe buscaba alguien de mis características, y que le iba a pasar mis papeles. Tuve varias respuestas del mismo tono en el día, pero para mi sorpresa, al día siguiente me llaman de Adecco para concertar una entrevista para el lunes siguiente. ¿Y qué tiene que ver Adecco con todo esto? se preguntarán. Adecco es la consultora de recursos humanos de Siemens.

1 Comments:

Anonymous Bea said...

si lo piensas, haber trabajado en codelco no fue tan malo despues de todo... te abrio una puerta para entrar a donde estas ahora :)

asi que ahora, a mirar hacia adelante

salu2 washito... nos vemos en las vacas de invierno, creo que imposible antes al paso de caracol que voy... pero ta pendiente la juntacion :P

cuidate mucho, abrazos

19 marzo, 2007 22:12  

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