martes, julio 25, 2006

La turbulencia de van Gogh

Vincent van Gogh es conocido por sus caóticas pinturas y un estado mental similar. Un análisis matemático de su trabajo revela que los patrones de muchas de sus pinturas se parecen asombrosamente a la turbulencia real, como se ve en los remolinos de agua o en el aire expelido por una turbina, ya que las obras del artista holandés tienen patrones de luces y sombras que se ajustan a la estructura matemática del flujo turbulento.

El flujo turbulento es un problema considerado por algunos físicos aún más complicado que la mecánica cuántica. Uno de los fundamentos de la teoría moderna de la turbulencia fue fijado por el científico soviético Andrei Kolmogorov en los años ’40, que desarrolló ecuaciones describiendo la probabilidad de encontrar una diferencia de velocidad particular entre dos puntos de un fluido. Estas ecuaciones se conocen como Espacio de Kolmogorov, y fue lo que los científicos buscaron en las pinturas de van Gogh en su intento por cuantificar la turbulencia presente en sus cuadros.

Los investigadores tomaron imágenes digitales de las pinturas y calcularon la probabilidad de que dos píxeles a una cierta distancia tengan el mismo brillo o luminosidad, puesto que ésta contiene la mayoría de la información de una escena. Como resultado, muchas de las obras de van Gogh mostraron espacios Kolmogorov en sus distribuciones de luminosidad. Al ojo, este patrón puede verse como remolinos de distintos tamaños, incluyendo los grandes y los pequeños creados por el pincelado.

Van Gogh parece ser el único pintor capaz de dibujar turbulencias con precisión matemática, ya que la revisión de las obras aparentemente turbulentas de otros artistas no muestra evidencias de espacios Kolmogorov. Los cielos arremolinados de La Noche Estrellada de 1889, Camino con Ciprés y Estrella y Trigal con Cuervos (ambos de 1890) contienen la impresión estadísticamente característica de la turbulencia, según dicen los investigadores.

Estas obras fueron creadas cuando van Gogh estaba mentalmente inestable, episodios durante los cuales el artista experimentó episodios sicóticos con alucinaciones y lapsos de consciencia, tal vez indicando epilepsia. Pensamos que van Gogh tenía una habilidad única de pintar turbulencia en periodos de agitación sicótica prolongada, dicen los físicos de la UNAM que estudiaron los cuadros del holandés.

En contraste, el Autoretrato con Pipa y Oreja Vendada de 1888 no muestra señales de tal turbulencia. Van Gogh dijo que había pintado esta imagen en un estado de calma absoluta, ya que se le había prescrito Bromuro de Potasio después de su famosa mutilación tras lo cual dicen que en Holanda se le conoció como El Tacita, pero no me consta.

Links: Van Gogh, Estudio UNAM, Kolmogorov, Flujo turbulento

[Vía Nature.com]