martes, junio 27, 2006

Parches curita Jesús es mi Salvador
de Archie McPhee

Nada de sana sana colita de rana, si no sanas hoy sanarás mañana: para parchar dedos cortados y hacer milagros sólo hay que recurrir al Gran JC, el que lo mismo te multiplica unos panes y unos peces que unos ostiones al wok; el que te dice levántate y camina, y aunque lleves 7 pisco sour, 3 tintos, 5 chelitas y media de fernet con coca y hielo al hilo, caminas; el que pide que los niños vengan a él (y no como yo, que quiero que las suecas vengan a mí). Curitas milagrosos de Archie McPhee o no, pero a 3000 pesos la caja, con juguete incluido ¿qué más se le puede pedir?

C-Ice
otra de los suizos

Ni piscola, ni fernet con coca, ni vino navegado, ni Red Bull te da alas, ni nada. Para vitaminas, tomarse una C-ICE, que no es un rapero centroamericano que le hace al regeton, sino que un té helado suizo que debe ser tan malo como su selección (o la nuestra). La gracia de este refresco es que contiene lo que los gringos llaman Mary Jane, Mary o weed, y que por estos lados se conoce más sencillamente como …oma!. Eso sí no esperen ponerse Kike Neira al tomarse uno de estos tarritos, porque los suizos – que son unos neutrales absurdos – le han quitado todo el THC y sólo han dejado las pepas vitaminas de la planta.

lunes, junio 19, 2006

El otro mundial
También en Alemania

Acaba de terminar la décima RoboCup, disputada por 11 ligas de 400 equipos de robots humanoides y antropomorfos, en la ciudad de Bremen. El objetivo es que, en el año 2050, Robotron 3000 y su equipo de robots ninja mariachis le puedan dar la tolola ganar por goleada a los Ronaldinho, Messi, Trezeguet y Teves de turno. Por ahora, siguen siendo más torpes que la selección norteamericana, que son precisamente los que han ganado la Robocup seguida por Singapur (?) y Japón.

El comentario en vivo de cierto número de partidos fue realizado por un par de robots desarrollados por científicos de la Universidad Carnegie Mellon. Balón von Bola Sango y Raúl Guantecillo Ami, como se conoce al dúo, explicaron las reglas del juego y gritaron los fouls para los espectadores usando voces sintetizadas. No hablan al mismo tiempo, pero si uno está explicando una regla, el otro puede interrumpir si se hace un gol. Sango y Ami tienen además personalidades diferentes: Sango hace un muy sobrio resumen del juego – a lo Sapito – mientras que Ami tiene una respuesta más emocional, a lo Colorín.

Además de ser una novedad, esta Robocup tiene su lado serio, que es la oportunidad de que 2500 expertos en inteligencia artificial y robótica se reúnan y contrasten sus ideas. ¿Y por qué fútbol? Porque tiene tantos elementos diferentes, incluyendo estrategia, movimiento y visión, que se vuelve una prueba muy útil para poner a prueba la IA.

jueves, junio 15, 2006

Profiláctico victoriano

Yo pensaba que eran una invención reciente, pero me equivoqué; me imagino que deben ser tan cómodos como los infames por lo poco discretos Tiger, que regalaban en los servicios de salud. El condón más antiguo del mundo se exhibe en un museo austriaco del condado tirolés. Fabricado en base a una tripa de cerdo, data de 1640 y está intacto al igual que su manual de usuario, que recomienda sumergirlo en leche antes de su uso, para evitar el contagio.

miércoles, junio 14, 2006

No todo en Rancagua es como en Rancagua
...dependiendo del ángulo en que se mire

El ángulo fue el verano y la lente de plástico de mi teléfono, una mirada más animosa y el convencimiento de que hasta en el agua más turbia se pueden encontrar pepitas de oro.

(¿Se le habrá ocurrido a alguien buscar oro en el Zanjón de la Aguada?)

martes, junio 06, 2006

En el día del anticristo...

Cayeron las primeras buenas lluvias en esta hermosa y casi inmaculada ciudad. Las acompaña el frío usual de sus lluvias sumado al hedor de trasnoche de sus impolutos y, sin asco, enchulados colectivos por las mañanas, sobre todo cuando al conductor le importa un carajo el bienestar del pasajero y se solaza trabajando en mangas de camisa a unos muy exagerados 24º mientras en la calle hacen 14° menos. No falta por ahí la distinguida dama que piensa que ir elegante es ir recubierta por un campo de fuerza impenetrable hecho a punta de extra-super-néctar Shannelle nº5, de ese que venden en el mercado por litros y en altas concentraciones produce náuseas.

Ya las noches se empiezan a poner muy frías, cosa lógica considerando que la cordillera está encima de esta opulenta ciudad; paradójicamente no existe un puto edificio con calefacción central, ¿por qué será? Espero que no se acabe aún el gas de la estufa, es toda una aventura ir a buscar el balón de reemplazo. Ya se enfriará más, cuando caiga nieve en la cordillera, tal vez a fines de mes. A diferencia del año anterior no estaré ahí para disfrutarlo: estaré cagándome de frío por acá, en mi oficina "top".

El color que empieza a dominar la cotidianeidad es el gris, y empieza a tener algo de impacto en mi ánimo: ayer y hoy he estado más introspectivo de lo que se ha vuelto usual en el último tiempo. Me cuesta más levantarme, y vengo al trabajo como quien va a escarbar la basura. Enfrentarme todos los días a la misma rutina, cuando no es un trabajo que guste, termina por ser algo que envenena el buen ánimo. El mismo calco de un día con otro, todos dentro de la inevitable estanqueidad de las aguas que terminan por podrirse, todos rotoscopiados en una serie interminable de imágenes con tan pocas diferencias entre una y otra que confunde a la memoria. Daría un sueldo por no tener que dedicarle 10 horas diarias a esto, y dedicarlas al estudio.

Ha pasado más de un año… ¿y qué? El día que las vacas tengan plumas no será más “y qué”. A caballo entre dos ciudades difícilmente no habrá más “y qué”. Dado el amplísimo círculo – o más bien línea, para ser geométricamente coherente - de amistades que tengo en la cosmopolita Rancagua difícilmente dejará de haber “y qué”. No he conocido a nadie por acá, sólo fuera de acá, y sin cotidianeidad difícilmente podrá haber romance, y seguirá habiendo “y qué”; no quiero volver a arriesgar una pareja a distancia, quedé hasta las manos de estar lejos. Rodeado de viejos y sumido en el cálido ambiente de mierda el trabajo no dejará de haber “y qué”. Estoy cansado de estar solo por tanto tiempo; lo pasado, pasado, pero ¿puede existir pasado sin un presente que se precie de serlo?

Siento que a veces cargo un lastre del que no me he podido deshacer, un lastre odioso que a veces irrumpe en la forzada calma que me ha costado sus buenos y largos meses estabilizar. No quiero acostumbrarme a vivir acá: el día que no sienta más el aroma a rapasopihuepe de los colectivos, que no me parezca extraño que estos mercenarios al volante tomen pasajeros en medio de la calle, ni que hayan negocios basados exclusivamente en máquinas de juego que la policía incauta por montones en la capital, el que no haya taxis en los lugares más obvios, el día que me quiera quedar sin tener – para variar – panorama alguno, que no me atraiga la idea de salir de acá a la primera oportunidad, estaré cagado. Me habré acostumbrado a vivir en este fondo de fritera de MacDonald’s.

No he compartido con nadie acá esta idea; me da no-se-qué acercarme a alguna compañera de trabajo oriunda de acá y decirle oye, estoy hasta el culo de tu ciudad, que me parece una mierda, plana, fea, fría, sucia, desordenada y poco acogedora, su gente me parece penca, desatenta, nada de recíproca, poco amiga, además que he pasado más penas que alegrías en esta cagá de ciudad. No quiero acostumbrarme a vivir acá porque no me veo viviendo en un lugar así de feo y sucio en diez años más – a no ser que esté en Haití haciendo algo por las Naciones Unidas, lo que ya es más motivador que la vida en Rancagua. A la primera brisa fresca me largo de esta ciudad podrida y no regreso nunca más. Por mi se pueden ir todos a la mierda. Es algo fuerte para decírselo así, sin anestesia. En todo caso nadie del trabajo se ha interesado por mi vida, así que de todos modos esto sigue siendo una reflexión negra y nada más.

Tengo mi salvavidas: los estudios y el contacto con los compañeros – remoto, pero contacto al fin y al cabo. Algo en que distraer la mente porfiada que suele escaparse a terrenos que no se someten a mi veto censurador de ignorar la mugre que decora las calles de angostas veredas de esta miserable ciudad, plagada de casas en venta, borrachines tratando de hacer huevón al suelo y grandes montones de basura adornando la base de algún poste como si fuera un asqueroso árbol de navidad de los Garbage Pail Kids.

lunes, junio 05, 2006

¿Qué fue de Nadia Comăneci?

Nadia Elena Comăneci, considerada la mejor gimnasta de la historia, nació el 12 de noviembre de 1961 en Oneşti, un pequeño pueblo perdido en los Cárpatos rumanos. Bautizada por sus padres en honor a la heroína de una película rusa con el nombre de Nadezhda (que en rumano significa Nădejde - Esperanza), fue descubierta a la temprana edad de 6 años por uno de los mejores entrenadores de este deporte, su compatriota Bela Karolyi, quien desde el primer momento se hizo cargo de su entrenamiento, convirtiéndola en la gran campeona que llegó a ser.

Su enorme calidad la llevó muy pronto a formar parte del equipo juvenil rumano, pero no sería sino hasta 1970 cuando el mundo empezaría a disfrutar de sus perfectos movimientos, ganando ese mismo año el campeonato nacional juvenil, título al que siguieron muchos más trofeos. En 1975 participa en los Campeonatos de Europa, celebrados en Skien (Noruega), donde demostró sus excepcionales cualidades superando con cuatro victorias individuales (3 medallas de oro y 1 de plata) a la pentacampeona de Europa, la rusa Lyudmila Turishcheva. 1976 sería el año de su primera visita a los Estados Unidos, donde ganaría la Copa América además de algunos títulos preolímpicos, que la catapultarían a los mas alto de la clasificación individual general de las competiciones preolímpicas. Este exitoso año la llevaría a ser elegida por la Associated Press como la atleta del año.

Pero su leyenda comenzaría a forjarse en los Juegos Olimpicos de Montreal, en 1976. Con apenas 14 años, 1,50 de estatura y 40 kilos de peso asombraría a medio mundo. Fue la reina indiscutible de esos juegos, convirtiéndose en la primera gimnasta en conseguir la puntuación máxima, un 10. Consiguió 7 dieces más (3 por equipos, 2 en el absoluto individual y otros 2 en las finales de paralelas y barra). Los marcadores electrónicos de las puntuaciones, al no estar preparados para tal puntuación (como máximo tres dígitos), reflejaron un anecdótico 1,00. Ganó 3 medallas de oro (absoluta individual, barra y asimétricas), 1 de plata (por equipos) y una quinta de bronce en suelo. En su vuelta a Rumania fue recibida como una heroína, nombrándola Héroe Socialista del Trabajo. Tras este gran éxito en Montreal, continuó demostrando su calidad como gimnasta en la Copa Chunichi en Japón, el campeonato europeo de 1977 en Checoslovaquia (donde revalidó el título individual, pero perdió el de por equipos) y en el tour que realizó por México y Estados Unidos.

Tras años de enormes éxitos, 1978 y 1979 se convertirían en los peores años de su carrera profesional debido a la presión que tenía que soportar y a sus problemas con el sobrepeso. Debido a esto último en el Campeonato Mundial celebrado en Estrasburgo en 1978, se cayó al suelo en su presentación en las barras asimétricas, quedándose sin posibilidades aunque ganó el oro en barras de equilibrio. En 1980, se celebraron los Juegos Olímpicos en Moscú, donde tras un periodo de inactividad se presenta a estos juegos otra vez en forma. Aunque participó con una dolencia en la ciática, la cual le provocaba un fuerte dolor en sus piernas, sin embargo ganó dos medallas de oro (suelo y barra de equilibrios) y una de plata (por equipos).

Los Juegos Olímpicos Universitarios en Rumania en 1981 se convertirían en su última participación en un torneo, donde ganó todas las categorías individuales consiguiendo un total de cinco medallas de oro. En 1984 debido a una infección en la mano y tras algunos meses de irregular competición decide retirarse; tenía 22 años. El Comité Olímpico Internacional decide invitarla a los Juegos Olímpicos que se celebrarían ese mismo año en Los Angeles. Durante esta estancia en los Estados Unidos el presidente de Rumania, Nicolae Ceauşescu, debido al miedo a que se fugara decide incautar su correspondencia e intervenir su teléfono. Tras este prematuro retiro Nadia se convierte en profesora de educación física y entrenadora del equipo juvenil rumano de gimnasia.

En 1989 decide pedir asilo diplomático en la embajada estadounidense en Austria; para ello tuvo que escapar a través de un agujero en la alambrada y caminar durante 6 horas hasta llegar a la frontera con Hungría. Una vez en dicho país el político rumano Constantin Panait se encargaría de llevarla hasta Austria y luego hasta los Estados Unidos. Pero la ayuda de este personaje no era gratuita: le costó 5.000 dólares. La obligaba a aparentar que eran amantes con la amenaza de devolverla a Rumania si no hacía lo que él quería, empañando así la imagen de Nadia. Su antiguo entrenador Bela Karolyi al enterarse de la situación y con la ayuda del entrenador rumano de rugby, Alexandru Ştefu, la rescata de los brazos de este personaje.

Nadia se marcha a Montreal con Ştefu y su familia y allí conoce al que se convertiría en su marido, el gimnasta estadounidense Bart Conner, también campeón olímpico. Tras realizar los trámites burocráticos necesarios consigue por fin la nacionalidad estadounidense, fijando por aquella época su residencia en Montreal. En 1996 tras algunos años de relación, decide casarse, celebrando la boda en Rumania. Fue transmitida por televisión, convirtiéndose en el evento más visto en el país en la década de los 90.

En 1996 fue galardonada como la atleta de mayor influencia de la historia y fue elegida para formar parte del Gymnastics Hall of Fame. El 19 de noviembre de 1999 recibió el premio a la mejor atleta femenina de la historia en los Premios Deportivos Mundiales celebrados en Viena. En diciembre del 2003 publica su primer y hasta ahora único libro, Cartas a una gimnasta joven. Actualmente reside con su marido en Oklahoma, donde ambos dirigen la Academia Gimnástica Bart Conner, además de ser editores asociados de la revista International Gymnast Magazine. Poseen una productora de televisión, Perfect 10 Productions, que se dedica a las retransmisiones deportivas.

También ha hecho sus pinitos dentro del mundo de la belleza, donde posee su propia línea de cosméticos para el cuidado de la piel, Gerovital Nadia Comanecci Treatment. Colabora también con numerosas fundaciones como la Fundación de la Distrofia Muscular y con algunos orfanatos rumanos. En la actualidad es vicepresidenta del Consejo de Dirección de las Olimpiadas Especiales, Presidenta de Honor de la Federación Rumana de Gimnasia, Presidenta Honorífica del Comité Olímpico Rumano, Embajadora de Deportes de Rumania y miembro de la Fundación de la Federación Internacional de Gimnasia.