martes, mayo 23, 2006

Abril

Pasó abril, el cuarto mes, el mes en que regresé, aunque no de tiempo completo, a la universidad, aunque no a mi alma mater. Abril también es una canción del extinto grupo Christianes, que duró apenas un disco, por allá por los '95. Abril, mes de Chernobyles personales. En términos prácticos, se puede decir que abril se ha convertido para mí en mes de cambios (en abril terminé la carrera; en abril me cortaron la cara; en abril comencé el postgrado), y como suele decir uno de mis profesores, dos son coincidencia, pero tres marcan tendencia.

Me encontré con un grupo diverso de personas que son mis compañeros, y contra mis pesimistas expectativas, resulta que tengo un compañero que, como yo, trabaja en la culta y cosmopolita (además de inmaculada) Rancagua. De más está decir que formamos equipo y que en somos compañeros de grupo en cada uno de los ramos; el resto abarca un amplio rango de edades, pero el promedio del curso queda en unos 35 años. Profesiones? Para qué decir! Hasta un abogado hay, que casualmente es hermano de una amiga de la universidad.

Antes de empezar, eso sí, caí en cama con una gripe de mierda que me tuvo en posición horizontal durante tres días, después de llevarme un día completo a terrenos de alucinaciones y delirios sin ayahuasca ni LSD. Como buen enfermo, regresé a la vida debilitado, listo para enfrentar la primera clase del postgrado de la Universidad de Talca. Mortal, y peor aún, porque tuve que hacer después de empezado lo que quise hacer antes: montar el escritorio para hacerme de un lugar de estudio.

Gracias a la gripe recién hace tres semanas que no termino reventado después de clases - y vaya que son clases: desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde del sábado, con una hora y media de almuerzo. Desde llegar a la casa y arrastrarme a mi cama, un par de horas pasaban, no más. Pero las cosas han cambiado, no sé si porque me he terminado de recuperar o porque en definitiva me he acostumbrado al ritmo: ya me siento con energías al salir, ni me siento al borde del desplome.

Entre otras cosas, el ritmo es bastante fuerte: todos los fines de semana había que dar dos controles, y entregar dos tareas. Digo había porque ya he aprobado mi primer ramo, dentro del tercio superior del curso. Esta semana es entonces relajada porque sólo tengo que entregar UN trabajo; en cambio tendré, durante dos semanas, clases los viernes en la noche y todo el sábado, como para probar lo que se viene el 2007. Pero como energías, ganas y entusiasmo no me faltan, no creo que no pueda ponerle el hombro! A no ser que me quiebre una pata o me suceda algo que me inmovilice.