martes, marzo 14, 2006

Sin protestar

Llegaba el 10 de marzo, y yo sin el pagaré que exige la Universidad para matricularse en el MBA; finalmente llegó el aviso de disponibilidad del pagaré personalizado: decía Pagaré sin protesto, aunque dado lo significativo de las cifras debiera decir sin protestar. Lo imprimí rápidamente y antes de las once de la mañana del 10 de marzo me presenté donde el notario que trabajaba (sentado al escritorio leyendo el diario, con un café al lado, me parece), para que certificara que yo era yo.

Tras usar las operaciones básicas de la matemática y revisar el estado de mi cuenta corriente, había decidido que sería buena idea pagar el arancel y la matrícula del MBA antes del 10 de marzo. ¿Qué me impulsaba a hacer semejante inversión? El vil billete: al pagar antes del 10 la Universidad hace un descuento y regala una suscripción al Mercurio por un año.

Para sorpresa mía también tenía un descuento 'regalón' por haber sido recomendado por uno de los docentes de la Universidad. Y sobre estos dos, había uno más. ¿El resultado? Un ahorro importante, que siempre es bienvenido en mis -aún no- mermadas arcas: el cheque lo harán efectivo recién a fin de mes.

Recuerdo algunas de las conversaciones que tuve con mis compañeros de curso, en las fechas cuando ya era menos lo que quedaba para terminar la carrera. Yo era uno de los pocos que quería seguir estudiando, no inmediatamente sino que después de un tiempo de trabajar. La primera meta colectiva que teníamos era terminar la carrera, y pronto; la siguiente meta común era la independencia y lógicamente, trabajar. Y hasta ahí las similitudes.

Mi meta siguiente era hacer un postgrado -cosa que empezaré luego- y evidentemente, ahora la meta es terminarlo bien. Después se seguirán abriendo caminos, y entonces veré cuál de ellos vale la pena seguir. De a poco voy cumpliendo las metas que me he ido proponiendo.