martes, marzo 14, 2006

Las mujeres arriba

La semana pasada fue doblemente femenina, ya que se celebraba el Día Internacional de la Mujer, y terminando la semana asumiría la presidencia de Chile Michelle Bachelet, la primera mujer en la historia del país en llegar a la presidencia. Aquí nos reunimos todos los hombres y la mujer (13:1) que trabajamos en las oficinas de la Superintendencia para celebrar tan magno día.

Según los reporteros de El Teniente así se celebró el Día de la Mujer en la gerencia:
En la Gerencia de Servicios y Suministros […] recibieron el saludo en que se destacó la contribución que cada trabajadora hace a la empresa, a su hogar y al país. Asimismo, fue la oportunidad para compartir un desayuno y recibir un ramo de flores.
Me imagino que a pesar de los tiempos que corren, muchos de los viejos se han tenido que someter a la fuerza a la inclusión de mujeres en la empresa. A pesar de que es relativamente común encontrar mujeres trabajando en la mina y en las oficinas, los viejos se resisten. Lo creo así porque, entre el café y las galletas, el Superintendente se despachó unos comentarios de mal augurio adelantado respecto del inminente cambio de gobierno, no tanto por ser él de derecha y el gobierno de turno de izquierda, sino porque el gobernante sería mujer.

Por si la desubicada fuese poca, se mandó unos comentarios extraídos de los años ‘50, como la mujer a sus labores de mujer, en su casa cocinando cosas ricas, nada que hacer en el gobierno, esto es una anomalía, las mujeres no sirven para gobernar, dónde se ha visto algo así, en ninguna parte (aparte de obtuso, desinformado el tipo: sólo nombraré a Indira Gandhi y a Violeta Chamorro).

Todo ello lo iba sazonando con archiconocidos chistes machistas, contados con una luminosa sonrisa de miren-que-ingenioso-que-estoy-siendo desde la diestra de la celebrada, a la que, a juzgar por su cara, no le hacían mucha gracia los chistecitos del Super. A juzgar por las sonrisas de compromiso de algunos (entre ellos todos los sub-30), tampoco les parecieron graciosos a todos los hombres presentes.

Los comentarios del jefe me parecieron de un mal gusto terrible, y aunque es de sobra sabido que con la edad sobreviene una especie de artritis de los recuerdos que les impide recordar a todos estos sesenteros que si no fuera por la mujer que les crió los hijos, se preocupó de llevar la casa y tenerles ropita limpia y planchada (además de estar linda y dispuesta para el marido) no habrían logrado llegar las posiciones desde donde hoy, injustificablemente, se despachan estos trasnochados anacronismos.