jueves, marzo 30, 2006

El ubicuo intrusete

El celular es hoy casi tan ubicuo como el e-mail, y desde que en aquel lejano año ’99 me asombró ver un cartonero con un celular colgado al cinto, hoy es motivo de asombro enterarse que alguien no tiene celular. Hoy es más digno de asombro pasar un tiempo en alguna parte y que no suene un celular interrumpiendo una boda, un concierto, una obra de teatro o un encuentro romántico.

En mis frecuentísimos viajes en tren más de alguna vez me han despertado los celulares de mis compañeros de vagón, o he tenido que oír conversaciones que no me incumben. Como vengo viajando casi todos los fines de semana desde septiembre 2004, se me ha ocurrido clasificar a los diversos tipos de pasajero con celular que me encuentro en el tren en cuatro especies: Perifónico, Paranoico, Obsesivo-compulsivo y Manco, cada uno con sus respectivas subespecies, como se puede ver a continuación.
Perifónico: Uno de los más molestos. Si es varón; suele hablar fuerte y con la papa en la boca de grandes negocios (Qué ha sido de tu buena vida, Cocodrizábal, hombre? Cómo le ha ido a tu empresa?... Claro, veinte millones… no, dale a Hipopotegui doce en efectivo y el resto en un cheque… te los traspaso… y a Oranguchea dale el Mercedes en garantía, pues hombre, cómo no se te ocurre!), sin tener donde caerse muerto moverse de su sitio ni importarle que el compañero de asiento vaya durmiendo. Si es mujer es joven; habla muy alto (Hola gansa, como taiii!!!... yo bien, preocupada porque el Pato Laguna y la Carlita y el Miguelo y el Negro Piñera, catzai???... pero galla, en Rojo dijeron… o sería Mekano??? Ay no sé! Pero era grave, galla!), ríe muy fuerte, comenta hechos personales (No sabís!!! Me invitó a salir, pero no lo he llamado, que me llame él! La otra noche en el carrete de la Cata...me lo agarré en el baño! Síiii, galla, en el baño de los papás!!!) de los que avergonzarían a la Cicciolina se enteran todos los pasajeros, aunque no les interese.
Perifónico full duplex: habla normalmente por teléfono, con la excepción de que el volumen del auricular está tan alto que todos oyen su conversación, a la fuerza que se supone privada: Gordo, recuerda comprar la mortadela al pasar, pero compra Llanquihue porque la otra que trajiste era una mierda, oíste! Sí, mi am… Si no vamos a volver a tener problemas! No gordita, no te preocup… Ah, y a la noche llegan mis papás con mis hermanos a cenar, tienes que salir a comprar para cocinar después! Pero gorda, estoy cansad… Entonces los llevamos a comer afuera!

Perifónico Sordo: variación del anterior, teme perder una llamada importante. No tiene el auricular a un alto volumen; lo que tiene a todo lo que da es el volumen del timbre, como para oírlo en medio de una explosión atómica una disco, de modo que cuando suena se resquebrajan los vidrios lo oyen todos en el vagón.

Paranoico: suele responder al interlocutor con monosílabos o duosílabos (mmm… sí... y?... dale… por qué?... no... cómo?... bué... ya... vale... chau.) o frases crípticas (Hola, soy yo… eeh… soy yo, soy yo. ¿Cómo estamos para lo que conversamos?... Lo que te dije el otro día… me dijo mi contacto que no iba… la cosa de la que hablábamos el otro día… no esa, la otra cosa, la cosa en la cuestión… como cuál? tú sabes de que cosa hablo!), tratando de parecer agente secreto de la CIA de mantener la voz lo más baja posible.
Paranoico Caminante: responde y se empieza a alejar mientras conversa, como si todo el mundo estuviera interesado en oír sus planes para dominar el mundo lo que está conversando. En cuanto se sube al tren arranca a la zona de fumadores si le suena el teléfono, molestando al que va al pasillo si le llega a tocar a la ventana.

Obsesivo-compulsivo: apenas se sube empieza a marcar. Llama a un amigo, llama a otro, llama al trabajo, llama a la casa, llama a la pareja, llama a un amante, llama a los viejos, llama a la abuela, llama un primo, llama a un tío, llama a un hermano, llama a la presidenta y al Vaticano y a The Clinic, y con todos ellos mantiene conversaciones promedio de 5 minutos. Se la pasa así hasta que se le agota el prepago o hasta que alguien le da a respirar cloroformo se le descarga la batería.
Obsesivo-compulsivo GPS: apenas se sube empieza a emitir llamar: Hola, soy yo… sí… ya estoy saliendo. Más allá Hola, yo de nuevo… sí… mira, acabamos de pasar X, llego en H horas. Otro poco más allá Hola, sí, otra vez yo… ya pasamos el Puente P, o sea que vamos bien con el tiempo, llego en R rato más. y después Hola… hola? De nuevo yo… Aló? Aló?

Obsesivo-compulsivo Requerido: objeto de las llamadas de algunos obsesivo -compulsivos, al que le suena el teléfono cada cinco minutos; responde absolutamente todas las llamadas, incluso aquellas sin identificador, hasta que se cansa y lo tira por el water lo apaga.

Obsesivo-compulsivo Polifónico: ha bajado hace poco de internet un paquete con mil doscientos ochenta y siete ringtones polifónicos y decide elegirlos durante el viaje; como hay un poco de ruido ambiente, les sube el volumen para que todos los oigamos oírlos mejor. Sigue de este modo hasta que se decide por uno, se le descarga la batería o alguien le da un golpe en la cabeza pide que deje de molestar.

Manco: se lo ve solo en un asiento, como hablando para si mismo, hasta que lo delata la camisa de fuerza el cable del manos libres. Suele usar siempre el manos libres para hablar, y sueña con un manos libres inalámbrico si es que no tiene uno ya.
Manco Conectado: una variación del anterior, que se cree indispensable suele ir a todas partes con un manos libres puesto en la oreja, aunque no esté haciendo ni recibiendo llamadas. Es uno de los más inocuos.

3 Comments:

Blogger simplemente .OsitO. said...

hola, encuentro que eso del celular es algo tan natural. actualmente parece que fuera una parte de nuestro cuerpo... como otro brazo.

apuesto a que tú también tiene un celu... o no?

13 abril, 2006 14:43  
Anonymous Anónimo said...

Ojalá las mierdas que hablan por celular sean más concientes.

13 abril, 2006 19:30  
Anonymous Fágner said...

Apesar de não poder entender tudo, acho que quer dizer sobre o quanto os celulares atrapalham, ao invés de ajudarem, em algumas ocasiões, como num teatro, cinema, numa conversa, etc. É isso mesmo?
E raalmente, isso acontece, mas "temos" que ter o nosso próprio celular, não é?!

23 abril, 2006 14:51  

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