jueves, marzo 30, 2006

¿Desea engordar agrandar?
Spoiler

De casualidad el fin de semana, antes de almorzar, oigo que me llama mi vieja desde la tele: ven a ver esto! Salí de la cama dejando de lado El Sabueso de los Baskerville y aterricé justo al lado de ella, frente al Wega de la casa. Esperaba ver un rato y regresar al archileído libro, pero quedé pegado un buen rato: era el documental independiente Super Size Me.

¿Y de qué trata el documental? De un muchacho llamado Morgan Spurlock, director/productor/conejillo de Indias, que decide pasar un mes alimentándose únicamente a base de McShit como investigación acerca de la obesidad, epidemia del desarrollo en EEUU. Cuando comencé a mirar, Spurlock, a sus 33 años, gozaba de una salud envidiable con adecuados 84 kilos para su 1.88m de estatura. Los tres médicos que lo vigilarían pronosticaban que ese McMes tendría malos efectos en la salud del McConejillo, aunque nada demasiado drástico, ya que consideran al cuerpo humano extremadamente adaptable.

La cosa tenía sus reglas, no era llegar y comer McShit a tontas y a locas: debía hacer las tres comidas en McDonald’s; debía probar al menos una vez cada ítem del menú; no podía comprar nada que no estuviera en los ofrecimientos de McDonald’s; y sólo podía agrandar su combo si se lo preguntaban. Además debía mantener el estilo de vida del gringo promedio, es decir caminar no más de 2500 pasos diarios.

Así delineadas las reglas del juego, el tipo arranca comiendo un McDesayuno en Manhattan, donde hay un McDonald’s cada 0.6 km²; después lo vi mandarse un McAlmuerzo Super Sized: una Cuarto de Libra normal, con una bebida gigantesca (0.5 gal, o 1.7 lts aproximadamente) y un descomunal paquete de papas fritas (500 gr). A duras penas se lo va comiendo, haciendo pausas para poder dar cuenta de tan grotesco menú, y se le empieza a notar el malestar. Obviamente termina dejando como recuerdo un McPuke en el estacionamiento.

A medida que avanza el McMes, la salud de Spurlock se empieza a ir a la mierda. Sube rápidamente de peso, sufre de letargos y dolores de cabeza atribuibles a una adicción a la comida chatarra según uno de los doctores (probable, ya que en una escena se lo ve en un estado de ánimo deplorable al comenzar a comer, y termina animado), despierta varias noches con arritmia, y según su polola experimenta una considerable baja de su energía y apetito sexual (cuesta que se le levante, dijo ella).

Morgan Spurlock termina el mes con 96 kilos y su hígado transformado en paté, tras ingerir el equivalente a 14 kilos de azúcar a causa de comer en un mes una cantidad de comida chatarra que sería sano comer en 8 años. Para regresar al estado que tenía al comenzar el McMes, Spurlock se demoró nada menos que 15 meses, observando una estricta dieta; no recuerdo si quedó con secuelas permanentes tras comer tanta chatarra, y frita, además.

Quedé con una sensación de asco al ver tanta fritura y ver al extremo al que llegó el tipo. No es que yo sea un comedor de chatarra que sienta culpa al ver lo que se está echando dentro del cuerpo (trato de comer sano, aunque a veces quiebro las reglas), sino que me dieron aún menos ganas de comer porquerías cuando tengo hambre y no tengo ganas de cocinar. Claro, dirán que el experimento es poco real y que nadie en su sano juicio come McShit tres veces al día durante por lo menos cinco días a la semana, pero ya que estamos, tampoco nadie en su sano juicio pondría a George W. Bush en la presidencia de EEUU.