jueves, marzo 30, 2006

El ubicuo intrusete

El celular es hoy casi tan ubicuo como el e-mail, y desde que en aquel lejano año ’99 me asombró ver un cartonero con un celular colgado al cinto, hoy es motivo de asombro enterarse que alguien no tiene celular. Hoy es más digno de asombro pasar un tiempo en alguna parte y que no suene un celular interrumpiendo una boda, un concierto, una obra de teatro o un encuentro romántico.

En mis frecuentísimos viajes en tren más de alguna vez me han despertado los celulares de mis compañeros de vagón, o he tenido que oír conversaciones que no me incumben. Como vengo viajando casi todos los fines de semana desde septiembre 2004, se me ha ocurrido clasificar a los diversos tipos de pasajero con celular que me encuentro en el tren en cuatro especies: Perifónico, Paranoico, Obsesivo-compulsivo y Manco, cada uno con sus respectivas subespecies, como se puede ver a continuación.
Perifónico: Uno de los más molestos. Si es varón; suele hablar fuerte y con la papa en la boca de grandes negocios (Qué ha sido de tu buena vida, Cocodrizábal, hombre? Cómo le ha ido a tu empresa?... Claro, veinte millones… no, dale a Hipopotegui doce en efectivo y el resto en un cheque… te los traspaso… y a Oranguchea dale el Mercedes en garantía, pues hombre, cómo no se te ocurre!), sin tener donde caerse muerto moverse de su sitio ni importarle que el compañero de asiento vaya durmiendo. Si es mujer es joven; habla muy alto (Hola gansa, como taiii!!!... yo bien, preocupada porque el Pato Laguna y la Carlita y el Miguelo y el Negro Piñera, catzai???... pero galla, en Rojo dijeron… o sería Mekano??? Ay no sé! Pero era grave, galla!), ríe muy fuerte, comenta hechos personales (No sabís!!! Me invitó a salir, pero no lo he llamado, que me llame él! La otra noche en el carrete de la Cata...me lo agarré en el baño! Síiii, galla, en el baño de los papás!!!) de los que avergonzarían a la Cicciolina se enteran todos los pasajeros, aunque no les interese.
Perifónico full duplex: habla normalmente por teléfono, con la excepción de que el volumen del auricular está tan alto que todos oyen su conversación, a la fuerza que se supone privada: Gordo, recuerda comprar la mortadela al pasar, pero compra Llanquihue porque la otra que trajiste era una mierda, oíste! Sí, mi am… Si no vamos a volver a tener problemas! No gordita, no te preocup… Ah, y a la noche llegan mis papás con mis hermanos a cenar, tienes que salir a comprar para cocinar después! Pero gorda, estoy cansad… Entonces los llevamos a comer afuera!

Perifónico Sordo: variación del anterior, teme perder una llamada importante. No tiene el auricular a un alto volumen; lo que tiene a todo lo que da es el volumen del timbre, como para oírlo en medio de una explosión atómica una disco, de modo que cuando suena se resquebrajan los vidrios lo oyen todos en el vagón.

Paranoico: suele responder al interlocutor con monosílabos o duosílabos (mmm… sí... y?... dale… por qué?... no... cómo?... bué... ya... vale... chau.) o frases crípticas (Hola, soy yo… eeh… soy yo, soy yo. ¿Cómo estamos para lo que conversamos?... Lo que te dije el otro día… me dijo mi contacto que no iba… la cosa de la que hablábamos el otro día… no esa, la otra cosa, la cosa en la cuestión… como cuál? tú sabes de que cosa hablo!), tratando de parecer agente secreto de la CIA de mantener la voz lo más baja posible.
Paranoico Caminante: responde y se empieza a alejar mientras conversa, como si todo el mundo estuviera interesado en oír sus planes para dominar el mundo lo que está conversando. En cuanto se sube al tren arranca a la zona de fumadores si le suena el teléfono, molestando al que va al pasillo si le llega a tocar a la ventana.

Obsesivo-compulsivo: apenas se sube empieza a marcar. Llama a un amigo, llama a otro, llama al trabajo, llama a la casa, llama a la pareja, llama a un amante, llama a los viejos, llama a la abuela, llama un primo, llama a un tío, llama a un hermano, llama a la presidenta y al Vaticano y a The Clinic, y con todos ellos mantiene conversaciones promedio de 5 minutos. Se la pasa así hasta que se le agota el prepago o hasta que alguien le da a respirar cloroformo se le descarga la batería.
Obsesivo-compulsivo GPS: apenas se sube empieza a emitir llamar: Hola, soy yo… sí… ya estoy saliendo. Más allá Hola, yo de nuevo… sí… mira, acabamos de pasar X, llego en H horas. Otro poco más allá Hola, sí, otra vez yo… ya pasamos el Puente P, o sea que vamos bien con el tiempo, llego en R rato más. y después Hola… hola? De nuevo yo… Aló? Aló?

Obsesivo-compulsivo Requerido: objeto de las llamadas de algunos obsesivo -compulsivos, al que le suena el teléfono cada cinco minutos; responde absolutamente todas las llamadas, incluso aquellas sin identificador, hasta que se cansa y lo tira por el water lo apaga.

Obsesivo-compulsivo Polifónico: ha bajado hace poco de internet un paquete con mil doscientos ochenta y siete ringtones polifónicos y decide elegirlos durante el viaje; como hay un poco de ruido ambiente, les sube el volumen para que todos los oigamos oírlos mejor. Sigue de este modo hasta que se decide por uno, se le descarga la batería o alguien le da un golpe en la cabeza pide que deje de molestar.

Manco: se lo ve solo en un asiento, como hablando para si mismo, hasta que lo delata la camisa de fuerza el cable del manos libres. Suele usar siempre el manos libres para hablar, y sueña con un manos libres inalámbrico si es que no tiene uno ya.
Manco Conectado: una variación del anterior, que se cree indispensable suele ir a todas partes con un manos libres puesto en la oreja, aunque no esté haciendo ni recibiendo llamadas. Es uno de los más inocuos.

¿Desea engordar agrandar?
Spoiler

De casualidad el fin de semana, antes de almorzar, oigo que me llama mi vieja desde la tele: ven a ver esto! Salí de la cama dejando de lado El Sabueso de los Baskerville y aterricé justo al lado de ella, frente al Wega de la casa. Esperaba ver un rato y regresar al archileído libro, pero quedé pegado un buen rato: era el documental independiente Super Size Me.

¿Y de qué trata el documental? De un muchacho llamado Morgan Spurlock, director/productor/conejillo de Indias, que decide pasar un mes alimentándose únicamente a base de McShit como investigación acerca de la obesidad, epidemia del desarrollo en EEUU. Cuando comencé a mirar, Spurlock, a sus 33 años, gozaba de una salud envidiable con adecuados 84 kilos para su 1.88m de estatura. Los tres médicos que lo vigilarían pronosticaban que ese McMes tendría malos efectos en la salud del McConejillo, aunque nada demasiado drástico, ya que consideran al cuerpo humano extremadamente adaptable.

La cosa tenía sus reglas, no era llegar y comer McShit a tontas y a locas: debía hacer las tres comidas en McDonald’s; debía probar al menos una vez cada ítem del menú; no podía comprar nada que no estuviera en los ofrecimientos de McDonald’s; y sólo podía agrandar su combo si se lo preguntaban. Además debía mantener el estilo de vida del gringo promedio, es decir caminar no más de 2500 pasos diarios.

Así delineadas las reglas del juego, el tipo arranca comiendo un McDesayuno en Manhattan, donde hay un McDonald’s cada 0.6 km²; después lo vi mandarse un McAlmuerzo Super Sized: una Cuarto de Libra normal, con una bebida gigantesca (0.5 gal, o 1.7 lts aproximadamente) y un descomunal paquete de papas fritas (500 gr). A duras penas se lo va comiendo, haciendo pausas para poder dar cuenta de tan grotesco menú, y se le empieza a notar el malestar. Obviamente termina dejando como recuerdo un McPuke en el estacionamiento.

A medida que avanza el McMes, la salud de Spurlock se empieza a ir a la mierda. Sube rápidamente de peso, sufre de letargos y dolores de cabeza atribuibles a una adicción a la comida chatarra según uno de los doctores (probable, ya que en una escena se lo ve en un estado de ánimo deplorable al comenzar a comer, y termina animado), despierta varias noches con arritmia, y según su polola experimenta una considerable baja de su energía y apetito sexual (cuesta que se le levante, dijo ella).

Morgan Spurlock termina el mes con 96 kilos y su hígado transformado en paté, tras ingerir el equivalente a 14 kilos de azúcar a causa de comer en un mes una cantidad de comida chatarra que sería sano comer en 8 años. Para regresar al estado que tenía al comenzar el McMes, Spurlock se demoró nada menos que 15 meses, observando una estricta dieta; no recuerdo si quedó con secuelas permanentes tras comer tanta chatarra, y frita, además.

Quedé con una sensación de asco al ver tanta fritura y ver al extremo al que llegó el tipo. No es que yo sea un comedor de chatarra que sienta culpa al ver lo que se está echando dentro del cuerpo (trato de comer sano, aunque a veces quiebro las reglas), sino que me dieron aún menos ganas de comer porquerías cuando tengo hambre y no tengo ganas de cocinar. Claro, dirán que el experimento es poco real y que nadie en su sano juicio come McShit tres veces al día durante por lo menos cinco días a la semana, pero ya que estamos, tampoco nadie en su sano juicio pondría a George W. Bush en la presidencia de EEUU.

martes, marzo 21, 2006

Reducción de emisiones

No entiendo mucho a los que terminan de almorzar e inmediatamente se fuman un pucho: me ayuda para la digestión, dicen; tampoco nunca entendí a los que iban al baño a hacer un ‘download’ sosteniendo un pitillo encendido: me relaja, se justifican. Es más digno de respeto el que se lo fuma sin mayores explicaciones. El papá de un compañero del colegio decía que fumaba del más fuerte, porque si fumaba light se cagaba los pulmones igual, pero sin sentir nada. Muestras de la inteligencia del fumador, que en una inconsciente candidatura al cáncer suele polucionarnos el aire a los que no lo somos.

Desde esta semana los fumadores empezarán a ver sus espacios reducirse: tenemos nueva ley de tabaco en Chile, después de un año de dimes y diretes, de presiones y de incansable lobby de las tabacaleras entre los políticos. Una ley de que restringe la venta y publicidad de tabaco en un país fumador como es Chile, donde 4.779.653 personas padecen tabaquismo y fuman unos 8 cigarrillos diarios, más de algún revuelo causa. El Estado se gasta cada año la nada despreciable suma de 1.140 millones de dólares tratando pacientes con enfermedades producto del tabaco, pero por impuesto al tabaco sólo recauda 650 millones de dólares.

El 14 de marzo el congreso despachó la nueva ley, que busca desincentivar el consumo de cigarrillos, no tanto en los fumadores más viejos, que ya están fritos, sino que entre los más jóvenes, los que aún son influenciables. De hecho la ley restringe la venta de cigarros en un radio de 100 metros (que originalmente eran 300) de los colegios y penaliza la venta a menores de edad, cosa a la que los buitres de Chiletabacos responden haciendo notar que esto sólo incentivará la comercialización subterránea y todo lo que trae asociada: evasión tributaria y contrabando, además de generar comercio informal ejercido por los famosos bandejeros, que […] no son fiscalizados por nadie, […] y lo que es peor, se lo van a vender directamente a los menores en las calles.

También se restringe el avisaje publicitario, por lo que la imagen del cancherito exitoso con un cigarro encendido en una mano y una modelo despampanante en la otra va a desaparecer, y el cigarro dejará de ser visto como símbolo de madurez, éxito y sex-appeal. Al desaparecer la publicidad del artículo en una sociedad de libre consumo se puede decir que éste prácticamente desaparece. Uno de los gerentes de comunicaciones de una cigarrera me da la razón: se deja a la industria que lo hace (el cigarrillo) […], en una situación casi de silencio total [...] cuando la ley esté en plena vigencia, el consumidor de cigarrillos no va poder recibir ninguna información de su producto.

Los huachacas asiduos de La Piojera (la más famosa picada santiaguina, que data de 1916) son quienes han aceptado de mejor forma la medida, ya que aunque la norma dice que cualquier restaurante que, como La Piojera, tenga más de 100 metros cuadrados para atender al público, debe delimitar una zona para no fumadores, herméticamente cerrada y con extractores para ventilarla. Es tanto así que ya tienen una zona para fumadores al lado del salón HIP (para Hueones Importantes). En las palabras de Dióscoro Rojas –-el guaripola de los huachacas--: […] pensando en las futuras generaciones, es bueno cuidar la salud y no obligar a fumar a los cabros que aún están sanos.

Vacaciones por todo lo alto

Viendo mis días de vacaciones disponibles restantes y el contenido de mi agenda por el próximo año y medio me gustaría (¿y a quién no?) que mis próximas vacaciones fueran unas vacaciones de billonario. Los días en que ir a las carreras en Mónaco y hospedarse en hoteles cinco estrellas en Saint Tropez eran el destino favorito de los ricos son historia. Hoy los obscenamente ricos buscan escalar los picos más altos del mundo, o sumergirse en lo profundo de los mares, o viajar a los confines del universo en sus vacaciones. Veamos.

La insoportable levedad del ser
Space Adventures ofrece un viaje suborbital por 102.000 dólares, que permite a los pasajeros ver la curvatura de la tierra y experimentar ingravidez en un corto vuelo a 100 km sobre la Tierra. Si eso parece poco, existe la posibilidad de pasar 8 días hospedado a bordo de la Estación Espacial Internacional. ¿Recuerdan a Dennis Tito, que pagó 20 millones de dólares por un viaje al espacio? El mismo viaje.
20.000 dólares de viaje submarino
Durante el 2006 se abrirán dos exclusivos resorts subacuáticos para deleite de los turistas ricos y aburridos: Poseidon en las Bahamas e Hydropolis en Dubai. El Poseidon tendrá lujosas suites con paredes de acrílico transparente que tienen vistas a jardines de coral y estará sumergido a 15 metros y la noche costará 1500 dólares. El otro resort submarino, Hydropolis, cubrirá 10 hectáreas y tendrá 220 suites a una profundidad de 20 metros bajo la superficie, sobre el lecho del Golfo Pérsico.

Por otro lado los no-tan-ricos tienen también una alternativa: los submarinos. Una revista de buceo dice que los terrenos subacuáticos se han vuelto la más novedosa atracción marítima para algunas de las personas más ricas del globo, cuya lista incluye Paul Allen, cofundador de Microsoft, quien compró un submarino con capacidad para transportar a 10 personas, lo suficientemente pequeño como para caber dentro de su pequeño yate de 127 metros de largo. Estos exclusivos juguetes pueden llegar a costar hasta 78 millones de dólares, casi nada, el PIB de una nación africana.
La clase alta, muy alto
Los programas de montañismo acercaron los picos más grandes a los millonarios, los que después de un arduo entrenamiento son guiados por sherpas experimentados, quienes no sólo delinean el programa sino que montan el campamento, construyen puentes sobre las grietas, marcan los caminos y literalmente dejan al montañista en la cima del Everest o K2. Una pequeña expedición cuesta unos pocos millones (de dólares).
What is Entropia?
El juego de rol online llamado Project Entropia es un mundo virtual con una economía virtual, que parece haberse convertido en el destino de los ricos gamers en el mundo moderno. La gracia del juego está en que su divisa puede intercambiarse por dólares reales a razón de 10 PED --la moneda oficial-- por dólar.

Las últimas grandes transacciones dentro de Project Entropia consistieron en la compra de una isla en 26.500 dólares por Zachurm Emegen alias Deathifier y en la compra de un asteroide por Jon Jacobs alias Neverdie, en 100.000 dólares; ambas propiedades son evidentemente virtuales. Neverdie pretende transformar el asteroide en un resort virtual, que incluya un complejo habitacional de 1000 departamentos, puerto comercial espacial, un mall, discotecas, un estadio deportivo, un anfiteatro, salones y biodomos con instalaciones individuales de manejo de terrenos.
Cazafantasmas top
Gastar inmensas cantidad de dinero para disfrutar de fines de semana cazando fantasmas es otra de las extravagancias de los billonarios al momento de elegir su descanso. Muchos fuertes, hoteles victorianos y resorts abandonados ya son retiros de lujo para los ricos locos quienes los visitan (previo pago de 125 y 350 dólares por pareja) acompañados por un equipo de expertos paranormales con equipos de punta, que los guían a través de eventos inexplicables mientras se disfruta de una experiencia de miedo.
Me retiro indignado (a mi isla)
Poseer una isla para escapar del ajetreo diario de las modernas urbes es una popular tendencia entre los ricos y famosos. Por ejemplo la Isla de sa Ferradura, ubicada en la bahía de San Miguel en las cercanías de Ibiza, tiene una superficie de de 6 hectáreas y está calificada como uno de los resorts completamente privados más exclusivos del mundo.

La casa principal tiene siete suites cubriendo una superficie de 1200 metros cuadrados; cada una tiene su propio baño, jardín y terraza. El complejo tiene jacuzzi, baño turco, sauna, solarium y salón de belleza. La piscina tiene una cascada y un bar, y está situada al lado de la playa. Al dueño actual le ha tomado cerca de diez años crear y perfeccionar este pequeño paraíso, usando únicamente los mejores diseñadores y materiales.

A la isla se puede llegar en auto (se conecta a Ibiza por un camino privado), en yate, en el transbordador privado de la isla o en helicóptero (el aeropuerto está a 25 km). En la venta se incluyen todos los vehículos de la isla –botes, veleros, jeeps, carritos de golf y motos acuáticas– por un precio simbólico de 43.5 millones de dólares.

martes, marzo 14, 2006

Sin protestar

Llegaba el 10 de marzo, y yo sin el pagaré que exige la Universidad para matricularse en el MBA; finalmente llegó el aviso de disponibilidad del pagaré personalizado: decía Pagaré sin protesto, aunque dado lo significativo de las cifras debiera decir sin protestar. Lo imprimí rápidamente y antes de las once de la mañana del 10 de marzo me presenté donde el notario que trabajaba (sentado al escritorio leyendo el diario, con un café al lado, me parece), para que certificara que yo era yo.

Tras usar las operaciones básicas de la matemática y revisar el estado de mi cuenta corriente, había decidido que sería buena idea pagar el arancel y la matrícula del MBA antes del 10 de marzo. ¿Qué me impulsaba a hacer semejante inversión? El vil billete: al pagar antes del 10 la Universidad hace un descuento y regala una suscripción al Mercurio por un año.

Para sorpresa mía también tenía un descuento 'regalón' por haber sido recomendado por uno de los docentes de la Universidad. Y sobre estos dos, había uno más. ¿El resultado? Un ahorro importante, que siempre es bienvenido en mis -aún no- mermadas arcas: el cheque lo harán efectivo recién a fin de mes.

Recuerdo algunas de las conversaciones que tuve con mis compañeros de curso, en las fechas cuando ya era menos lo que quedaba para terminar la carrera. Yo era uno de los pocos que quería seguir estudiando, no inmediatamente sino que después de un tiempo de trabajar. La primera meta colectiva que teníamos era terminar la carrera, y pronto; la siguiente meta común era la independencia y lógicamente, trabajar. Y hasta ahí las similitudes.

Mi meta siguiente era hacer un postgrado -cosa que empezaré luego- y evidentemente, ahora la meta es terminarlo bien. Después se seguirán abriendo caminos, y entonces veré cuál de ellos vale la pena seguir. De a poco voy cumpliendo las metas que me he ido proponiendo.

Las mujeres arriba

La semana pasada fue doblemente femenina, ya que se celebraba el Día Internacional de la Mujer, y terminando la semana asumiría la presidencia de Chile Michelle Bachelet, la primera mujer en la historia del país en llegar a la presidencia. Aquí nos reunimos todos los hombres y la mujer (13:1) que trabajamos en las oficinas de la Superintendencia para celebrar tan magno día.

Según los reporteros de El Teniente así se celebró el Día de la Mujer en la gerencia:
En la Gerencia de Servicios y Suministros […] recibieron el saludo en que se destacó la contribución que cada trabajadora hace a la empresa, a su hogar y al país. Asimismo, fue la oportunidad para compartir un desayuno y recibir un ramo de flores.
Me imagino que a pesar de los tiempos que corren, muchos de los viejos se han tenido que someter a la fuerza a la inclusión de mujeres en la empresa. A pesar de que es relativamente común encontrar mujeres trabajando en la mina y en las oficinas, los viejos se resisten. Lo creo así porque, entre el café y las galletas, el Superintendente se despachó unos comentarios de mal augurio adelantado respecto del inminente cambio de gobierno, no tanto por ser él de derecha y el gobierno de turno de izquierda, sino porque el gobernante sería mujer.

Por si la desubicada fuese poca, se mandó unos comentarios extraídos de los años ‘50, como la mujer a sus labores de mujer, en su casa cocinando cosas ricas, nada que hacer en el gobierno, esto es una anomalía, las mujeres no sirven para gobernar, dónde se ha visto algo así, en ninguna parte (aparte de obtuso, desinformado el tipo: sólo nombraré a Indira Gandhi y a Violeta Chamorro).

Todo ello lo iba sazonando con archiconocidos chistes machistas, contados con una luminosa sonrisa de miren-que-ingenioso-que-estoy-siendo desde la diestra de la celebrada, a la que, a juzgar por su cara, no le hacían mucha gracia los chistecitos del Super. A juzgar por las sonrisas de compromiso de algunos (entre ellos todos los sub-30), tampoco les parecieron graciosos a todos los hombres presentes.

Los comentarios del jefe me parecieron de un mal gusto terrible, y aunque es de sobra sabido que con la edad sobreviene una especie de artritis de los recuerdos que les impide recordar a todos estos sesenteros que si no fuera por la mujer que les crió los hijos, se preocupó de llevar la casa y tenerles ropita limpia y planchada (además de estar linda y dispuesta para el marido) no habrían logrado llegar las posiciones desde donde hoy, injustificablemente, se despachan estos trasnochados anacronismos.

No puedo hacer si me miran!

¿Cuántas veces no se ha oído en las películas el comentario gracioso no puedo hacer si me miran, sobre todo cuando el protagonista tiene que orinar en una situación o lugar extraño? Pues el hotel Sofitel Queenstown de Nueva Zelandia parece haberse inspirado en ella: tiene unos baños con urinarios de diseño y seis fotos en tamaño natural, directamente detrás, de guapas modelos que tienen una vista privilegiada de la acción, y que hace que algunos de los orinantes no puedan debido a tener tantos pares de ojos mirando.

jueves, marzo 09, 2006

A gozar, a gozar!

Todos saben que desde la salida del primer iPod Apple ha puesto a la venta diversos accesorios; sin embargo la industria no-Apple de accesorios está pendiente de los menores avances para sacar los accesorios más estrambóticos y extravagantes desde casacas con control remoto integrado pasando por almohadas-parlante (para oir en la cama sin tener que usar audífonos), estuches, corbatas, bolsos, bases, sillones, parlantes, peluches, cinturones, audífonos inalámbricos y iBoxers hasta el original iBuzz.

¿Y qué hace el aparatito? Al parecer vibra al ritmo de la música que emite el iPod, y lo acompañan dos accesorios para que esas vibraciones se hagan sentir en aquellas partes del cuerpo donde el sol no asoma muy seguido. Los hay para él (el circular en forma de aro, que se pone alrededor de... ustedes saben) y para ella (aquel en forma de dedito, que me imagino es para... ya saben). Incluye un adaptador Y para además escuchar lo que hace gozar, ya que en una de las salidas se conecta el iBuzz y en la otra los audífonos.

Si no se tiene un iPod, cualquier cosa sirve, mientras tenga salida de audio, desde un personal hasta la salida de audifonos de la tele. Y si no se tiene, incorpora patrones de vibración para elegir (con las flechas) el que mas se ajusta al estilo del usuario. Debo decir que tengo amigos que literalmente rayan la papa con todo lo que sea portátil (handheld, notebook, iPods, teléfonos, cámaras), y tanto así que podría decirse que para ellos tener en sus manos algo de lo último es un verdadero orgasmo, pero algo tan literario como esto es una exageración.

miércoles, marzo 08, 2006

Safari en Buin

Durante los meses de verano estuvo mi amiga de la facultad, Natacha, haciendo su práctica por acá; aunque nos conocíamos de los hogares, de cuando coincidimos en las directivas, de cuando nos encontrábamos en la Asamblea, ahora se dio la oportunidad de conocerse mejor, y trabar más amistad. Como broche a la práctica fuimos al BuinZoo, que asociaba con la estación de Metrotren vista al pasar, y que me lo imaginaba como unas cuantas insalubres jaulitas conteniendo un par de sarnosos monos de culo colorado y nada más.

Resulta que era mucho más grande de lo que me imaginaba; es una superficie inmensa donde fácilmente se puede pasar el día. Una agradable sorpresa: pude ver no uno, sino que dos tiburones nodriza inmóvilmente dinámicos, unas dientudas pirañas satisfechas, unas planas mantarrayas ejercitándose ganosamente, peces payaso recorriendo seriamente su acuario, leones y tigres durmiendo a pierna suelta, pudúes elegantes y ciervos de cuernos como ramajes, boas enrolladas y caimanes de las fauces abiertas, diminutas ranas venenosas, un león marino practicando vueltas olímpicas, una cebra amistosa con la dentadura de Eddie Murphy, un par de osos pardos soñolientos, unas coloridas guacamayas narigonas y hasta un par de cóndores aristocráticamente indiferentes. También estaban los monos del culo colorado, con su correspondiente macho alfa sex machine, al que poco le importaban las miradas indiscretas rodeando sus terrenos: igual hizo de las suyas.


Pasamos 6-7 horas recorriendo el zoológico, y como en los planes estaba ir al cine regresamos sin haber pasado por el insectario, de cuya existencia supimos recién a la salida, cuando vimos el desteñido tablero Usted Está Aquí. Queríamos ver Münich, y en la espera pudimos conversar mucho más que otras veces, mucho más de otros temas que hasta entonces no habíamos tocado, haciendo filosofía de sobremesa, poniendo los intelectos a revoluciones altas. La película (dicho sea de paso, la pude disfrutar a pesar de mi supina ignorancia en la historia de Palestina e Israel) dio aún más material para conversar. En dos días más Natacha se regresaba al sur, porque terminaba su práctica, y como regalo no se me ocurrió nada mejor que hacer un compilado de la historia y los personajes históricos de la película, que espero llena los vacíos históricos en los que caímos.


Aún le debo las fotos que tomé, ya que al sacarlas con la cámara del celular (lente de plástico, poco luminosa, probablemente sucia) salieron como... foto de celular: desenfocadas, de colores poco saturados, quemando las luces altas, marcando los contraluces, con ruido en situaciones de poca iluminación. Así pues, para que sean medianamente presentables las debo pasar por el Photoshop para retocarlas. Si algo lamenté ese domingo fue haberme dejado las dos cámaras en Talca (la digital y la réflex), justamente por imaginar el zoológico tal como lo describí antes. Me he prometido regresar mejor 'armado' y hacerme un safari fotográfico por terrenos del BuinZoo. Y tal vez por el de Santiago.

Autoreferentemente

He estado poco autoreferente estos últimos tiempos, aunque he estado más prolífico que nunca. No sé si he trasladado los temas que no tienen cabida en el foro TauZero hacia acá, así como temas que de pronto sé que no tendrán discusión dado el sesgo marcadamente cienciaficcionista de los pocos que participan de rato en rato. En estos días está algo muerto el foro, imagino que será por el verano y las vacaciones.

Además la autoreferencia no ha tenido mucha cabida en las letras, ya que si algo hay que no valga la pena relatar acá es la monotonía y la repetición casi calcada de mi día estándar: levantarse en la mañana, pensar sin ganas un rato más, si me levanto a las siete alcanzo a llegar. Como a las cuatro de la tarde: aún quedan dos horas!!! con hastío. El día lunes o martes en la tarde, con resignación indignada: aún queda toda la semana!!!. El día jueves en la tarde, una obviedad alegre: mañana es viernes!, lo que implica que me voy de acá por dos días. El domingo como a las nueve y media de la noche, en las gradas de la estación Rancagua: no hay un puto taxi en esta ciudad de mierda!. Un rato después: ya llegué al 'paraíso en la tierra'. Y repetir ad nauseam.

viernes, marzo 03, 2006

Mărţişor

En Rumania el 1º de marzo existe el Mărţişor, festividad tradicional rumana de la primavera, la prosperidad, la alegria, la victoria sbre la adversidad. Con esta ocasión las mujeres reciben mărţişoare como regalo (objetos decorativos), atados con un hilo blanco y rojo, como símbolos de suerte y bienestar; el rojo se considera el color de la primavera y el blanco el color del invierno. Suelen asociarse con flores de temporada como el ghiocel, flor representativa de la llegada de la primavera.

Esta tradición tiene una antigüedad de miles de años, probablemente de la época de los Getos, antiguos habitantes de la zona. Los orígenes de la costumbre se pueden hallar en las festividades romanas en honor Marte, dios de la fertilidad y la vegetación o su equivalente tracio, el dios Marsyas Silen. Las mujeres dacias portaban monedas o piedritas atadas con hilos de lana roja y blanca para tener suerte y prosperidad. Similares costumbres pueden encontrarse en la zona de los Balcanes, en Bulgaria, Macedonia y Albania.