viernes, febrero 03, 2006

Pre y post Puccio

Soy poco dado a comentar eventos de la TV, pero así como nada es para siempre, hoy quiero comentar la casualidad que me hizo ver una de las performances del actual vocero del Gobierno, Osvaldo Puccio. Recuerdo cuando entró como reemplazo del entonces vocero, dueño de una ironía y sarcasmos en sus apariciones televisadas: nadie lo consideraba un digno sucesor de Francisco Vidal.

Particularmente flemático, poco a poco fue siendo tomado más en cuenta por los micrófonos de los noticieros. Verdaderamente, Puccio es más divertido al oírlo que al leer sus opiniones. Anoche, mientras trataba de cambiar la hora del televisor para que me despertara alguito más tarde, con la esperanza de poder dormir un poquillo más, puse el canal nacional, que siempre dejo puesto para escuchar las noticias mientras me visto y preparo para salir volando a trabajar.

La entrevista comienza con una breve introducción del presentador, para dar paso al invitado con una cortina de música rock 'n roll. Entre otras cosas en la entrevista Puccio se imita a si mismo y celebra el buen gusto del muchacho que tiene su celular adornado con el ringtone de su voz.

Presentador: Ministro, lo recibimos con música rocanrroll, ¿qué le parece?
Ministro: Bien, me parece.
P: Supe que alguna vez sufrió un infarto mientras bailaba rocanrroll. ¿Cómo salió de eso?
M: En camilla. (risas en el estudio) Además, esa es la segunda forma más noble de sufrir un infarto. (risas)
P: Y cuál sería la primera? (risas)
M: (mirando el reloj) A esta hora los adultos podrán imaginarselo, porque los niños ya lo saben! (risas)
P: Es cierto que cuando regresó a Chile se dedicó a vender trenes?
M: Sí, es cierto, ya sé para dónde va la pregunta. Vendía unos trenes eléctricos preciosos, marca Piko, pero con mi talento como vendedor y la situación de esos años... así no más me fue. (una pausa muy pequeña y risas.) En otra parte el animador le pregunta por los bigotes, recordándole cuando un milico lo obligó a comérselos, después de arracárselos con una pinza.
M: (mientras se toca con un dedo el labio superior) Perdí unos bigotes muy bonitos, te diré... La verdad es que no eran tan buenos como se veían.

Todo esto suena relativamente plano y nada divertido leído, pero el tono de voz de Osvaldo Puccio vuelve cada intervención bastante jocosa. Para terminar, el animador trató de hacer la broma más obvia, pero se lo comieron los nervios:
P: Ministro, en marzo usted deja el gabinete y habrá una etapa post-Puccio; ¿se puede decir que hay una etapa... ehhh...? (obviamente quiso decir etapa pre-Puccio, pero no se atrevió).