martes, enero 10, 2006

Nueva ley de Murphy, empírica

La semana pasada me puse a vitrinear por internet, y me centré en dos cosas: un utensilio de cocina para los viejos, un par de adidas para mí. Con todo el calor que hacía, salí del trabajo, caminé las 3 o 4 deprimentes cuadras para tomar el colectivo y encaminarme al centro.

Fui a pagar mi depa, la electricidad, y con posterioridad hice un veloz paso por las grandes tiendas, esperando encontrar – ingenuamente – los objetos que había visto en internet. Las grandes tiendas de Rancagua la cosmopolita se orientan al mercado local: hip-hop o gente vulgar. Ni siquiera kitsch! (el kitsch es intencionado.) El look patibulario de sus habitantes fuerza a que no haya mucho para elegir. Las grandes tiendas no tienen grandes cosas y las cosas que tienen son de pésima calidad, y un gusto aún peor.

De pasada y sin querer he demostrado empíricamente una nueva ley de Murphy, quizás válida sólo localmente: si quieres algo, no hay.