martes, enero 10, 2006

n-1

No he visto más a n+1, hoy pasado (n-1). No la ví en diciembre, y en lo que va del año tampoco. Me ha mandado uno que otro mensaje guacho, especialmente para las fiestas, pero nada más. Después de salir apenas un mes, y no verse otro he terminado desincentivado, por decir lo menos.

Me imagino que no esperará cándida e ingenuamente que corra a sus brazos después de dejarme tirado así como así, sin siquiera decirme que se va a ausentar por estudios... sin restablecer contacto después de que hubiese agotado los medios para ponerme en contacto con ella. Hasta un mensaje le dejé en casa, y no pasó nada. No estoy para el tandeo de nadie, no quiero volver a repetirme platos amargos.

La situación se clarificó, y yo vuelvo a estar solo; a ratos me siento funao, otras veces quemao, en fin... no llueve, ni tampoco salpica. ¿Amigos? En Rancagua nada de nada, ya me di por vencido: ninguno de mis intentos de trabar amistad con los compañeros de trabajo (de mi generación) ha resultado. Para qué hablar de los de las generaciones mayores! No tengo gente ni para tomar un café después del trabajo...

La única invitación que he recibido en estos 16 meses desde que trabajo en pueblo hundido fue la de un prevencionista con el que compartía oficina en Colón, y fue... en Talca.