martes, enero 10, 2006

Chicos de la pobla

La gente de la moderna y activa Rancagua es otra cosa! A veces, cuando oscurece y estoy fuera de mis aposentos, caminar por la calle se vuelve una experiencia hipersensorial en la que todos mis sentidos aguzados al máximo participan. Todo ello porque el estereotipo de rancagüino es un socio flaitón, con pantalones a mitad del culo, zapatillas sobredimensionadas, poleras basketballeras de equipos de la NBA varias tallas más grande, una de las perneras del pantalón recogida y la otra no, cadenas y piercings o borrosos tatuajes monocromos en color azul.

El otro modelo le viene con jeans, camisa o camiseta y chocopandera (que es un hairstyle bastante popular entre los estratos vulgares, donde el cabello en la nuca se deja crecer mientras el resto se mantiene relativamente corto – probablemente nace de la necesidad de cortarse el pelo uno mismo, a pulso), todo ello añadido a una jeta de delincuente, aún más cuando asoma sobre alguna de estas tenidas que menciono. En cualquier caso da la impresión de que están preparados para machetear sin asco al que se les cruce.

Viajaba la semana pasada en colectivo al depa después del trabajo, escuchando sin querer la conversación del chofer con el copiloto. Te la 'a tene'tela que paga'la el logo!!! decía éste, en perfecta jerga punga/cuma (delincuentes de guante negro). Durante el transcurso de la conversación y con algo de asombro para mí, fue saliendo a la luz que el copiloto tenía un amigo que estaba preso por segunda vez, y que el chofer conocía a alguien que había estado preso además de haber pasado el mismo tres años en cana. Extraordinario: de los tres ocupantes del vehículo, dos conocían a o habían sido canadienses.

Las mujeres rancagüinas no les van muy a la zaga, sobre todo en atractivo físico. No me cabe duda que el atractivo intelectual es comparable tanto al estándar de la ciudad y al de sus contrapartes masculinas. El epicentro de la vida cultural y social es, sin duda, el mall; a toda hora hay mujeres robustas con evidente sobrepeso, verdaderos covers de Michelin, desparramadas en las mesitas engullendo ganosamente todas las fritatas en venta en el patio de comidas: desde el modesto Lomito’n al multinacional MacShit, la piedra angular de toda comida nutritiva, pagados en 6 cuotas.

Las librerías brillan por su ausencia; hay sólo una, y no está en el centro. He visto algunos sucuchos de libros usados, bien usados, que en número deben ser comparables a las compraventas de autos usados, que hacen nata por la Alameda rancagüina (una franja de terreno hostil, nada que ver con la 4 Norte talquina). La cultura propia de la ciudad debe pasar por leer aquel adalid de información y cultura que es el diario La Cuarta o ver Mekano, cuyo contenido (que es casi exclusivamente las dos primeras sílabas de su nombre) vuelve a esta ciudad una pujante urbe cultural.

Aquellos que se precian de ser un poco más letriaoh seguramente leen Las Últimas Noticias para estar informados de que tal o cual rubia teñida de la televisión se puso implantes de silicona en el poto o ven Rojo, el Mekano de TVN.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

plis dime donde encontraste una libreria aca en rancagua??????????

12 diciembre, 2006 09:38  

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