martes, enero 31, 2006

Bingxu/4703

Puse empeño para lograr coordinar a todos mis amigos para un asado de antología en casa, y casi sin sorprenderme, uno a uno se fueron bajando de la micro. Las razones fueron muchas, y todas coincidieron el mismo fin de semana. Pero bien, como siempre, aparecieron quienes quisieron, y pude pasar un buen rato, a pesar de todas las carencias.

El viernes durante la tarde llegó Compañero, con su look veraniego de licántropo; por la noche visitaron la Flaca & Juan; y el sábado vinieron Carlos & Marielena. ¿Pocos, no? Calidad, sin embargo. Con Compañero, ayudados por Flaca & Juan, terminamos bajando casi media de fernet sólo jugando a las cartas y conversando.

El sábado hubo vino en copas junto a un buen asado, conversación a destajo, música y cigarros. Ni parecido a otros asados de enero! Sin guitarra. Sin fotos. Sin Figura. Sin mujeres. Y para rematar, el domingo (cuando empezaba el año del perro para los chinos) el Terra se atrasa 50 minutos, me olvido de pedir que me timbren el pasaje por el atraso, y el lunes en la noche mi vecina del piso de arriba tuvo fiesta -con música bordeando los 100 dB- hasta la una de la mañana del martes. No sé dónde compra el criterio.

Según los chinos, este 29 de enero comenzó un nuevo año, llamado formalmente Bingxu, que corresponde al año 4703; en nuestro calendario gregoriano es apenas 2006. ¿A qué se debe? A que ambos calendarios eligieron su año uno en forma arbitraria, y mientras nuestro dudoso hito de referencia tiene sólo 2006 años de antigüedad, la cronología china fija su inicio en el siglo 27 a.c.

El calendario gregoriano emplea meses solares, por lo que los meses tienen una longitud que varía ilógicamente, siendo necesario añadir un día cada 4 años; así se logra un año de 365.25 días. El calendario lunar chino también tiene doce meses lunares de 29.5 días, que suman 354 días; esta diferencia de once días por año se compensa añadiéndolos cada tres años: por cada dos años de doce meses hay uno de trece.

Hoy estoy con sueño, hubo un cambiazo de planes en el trabajo (no subiré hoy sino que mañana a Coya, la reunión de mañana tendrá que hacerse el jueves, tendré que reunirme hoy para adelantar lo de mañana) que sin embargo servirá para acortar la semana, que ya desde el lunes se empieza a sentir interminable, aún más sabiendo que podré salir de vacaciones la próxima semana, por unos 5 interminables días. ¿Qué hacer con tanto tiempo libre?

viernes, enero 27, 2006

19! 29!

Cumplí años, y aunque no se acordaron muchos, se acordaron quienes importan. Hay ausencias que se empiezan a disolver, lento para mi gusto, aunque he tenido acceso a solventes en escasas cantidades. Cumplí años mientras estaba en una reunión, ¿qué cosas, no?

Creo que ya se terminaron esos tiempos en que el 19 era mi día. Desde ahora y hasta unos 30 o 40 años más, siempre y cuando no sea sábado, domingo o festivo, el 19 será mi tarde. Si llegara a tener pareja el próximo cumpleaños, en una relación que no sea a distancia (de las que me persiguen, parece), el 19 será mi tarde y también mi noche. De momento con las puras tardes tendrá que estar bien.

A diferencia con los anteriores 19, aunque tenía que trabajar, no pude escurrirle el cuerpo al bulto sacando un par de días de vacaciones. No me importó; si hubiera tenido vacaciones tal vez me hubiera perdido en los vericuetos de la memoria, por lo menos un par de veces.

Comencé la semana haciéndome a la idea de que pasaría mi cumpleaños solo, ya que por trabajo estaba obligado a quedarme acá, en la moderna metrópolis. Casualmente una amiga y compañera de la facultad está haciendo su práctica en la empresa, así que ya no pasaría solo mi tarde.

Ese día tuve múltiples reuniones, desde las 8:30, en un casi continuo hasta las 17:30; mientras reposaba en la oficina, apagando el computador y el aire acondicionado, me llaman los viejos al teléfono. Habían venido a pasar el cumpleaños conmigo! Esa sí que fue sorpresa. En un instante, después de mentalizarme durante tres o cuatro días para pasar mi cumpleaños solo, terminé pasando mi cumpleaños acompañado.

15/E
(o la continuación del 11/D)

Se venía desde algo más de un mes, la segunda vuelta. Las campañas hacían nata: si ella ofrecía cien medidas en los primeros cuatro meses de gobierno, él retrucaba ciento veinte!. Si ella te ofrecía un pan, el otro daba dos. El cuatro de enero se volvieron a juntar en el último debate, que el aliancismo piñerista anunció como la confirmación de las pocas capacidades de la candidata concertacionista. Nótese: no la confirmación de las capacidades del candidato de derecha.

El debate fue como los anteriores, y el candidato de derecha no pudo reafirmar nada más excepto que es el poseedor de una labia interminable y aturdidora, overwhelming que le dicen los gringos, y de una inigualada capacidad (que bien podría ser una mutación) de decir tres sinónimos en rápida sucesión, seguidilla, serie. Insistió en ahondar en sus propias contradicciones vitales, estructurales, esenciales: venderse como el candidato de centro, pero a la vez ser de derecha; ser un empresario exitoso y millonario y a la vez empatizar y simpatizar con las masas pobres; victimizar a su contendora femenina a la vez que requería del voto femenino para poder aspirar a tener esperanzas de lograr alguna opción a la presidencia.

Ella también cometió errores evidentes, pero gustó más. Así lo dijo el pueblo, el domingo 15 de enero, marcando en las urnas una diferencia aún mayor entre el presidente y el eterno candidato en las elecciones del ’99. Los partidarios de la Michelle se volcaron a las calles a celebrar el triunfo indiscutible, ya desde que se empezaron a cerrar las primeras mesas (según me contaron – yo estaba cumpliendo mi obligación cívica).

Desde las calurosas elecciones de diciembre que deseaba con muchas ganas un día de elecciones que no me matara a punta de grados Celsius (o Fahrenheit, o Rankine, o Kelvin – ustedes elijan). Pues hasta frío pasé en la mañana, y terminé con mucha más energía que la vez anterior, así que doy mi vehemente deseo por cumplido.

Esta vez llegamos casi los mismos vocales, excepto por uno de ellos que cívicamente dijo la vez anterior yo sólo vengo porque no pude excusarme, y sin embargo no hizo falta: nos apoyamos con el apoderado para doblar votos y llamar a alguno de los delegados de la Junta Electoral en casos de quedar en el aire.

Como era una elección corta, con sólo dos candidatos, terminamos rápidamente, dedicando la última hora a organizar el papeleo inherente a estos trámites. Al día siguiente me tocó repetir la entrega de los sobres, pero salí rápidamente: se repetían los de la vez anterior, quedaron dos sorteados, además ese sorteo no estuvo extento de anécdotas que sería excesivo contar aquí.

Rápidamente parece ser la palabra clave de estas elecciones: rápidamente nos constituimos, rápidamente nos instalamos, rápidamente abrimos la votación, rápidamente cerramos, rápidamente contamos, rápidamente se sabía que teníamos presidenta, rápidamente nuestro criollo y bracicorto Berlusconi asumió públicamente su derrota, pérdida, fracaso.

Un bodrio con navajas

El 13 de enero fui invitado por Rodrigo a un happening en su depa, en Santiago, que originalmente incluía pizzas, alcohol y cantidades industriales de conversación con los cercanos a TauZero, que como siempre abarcaría variados tópicos, permitiendo una interacción más vivaz que la que suele darse en el foro TauZero, abarcando igual o mayor variedad de temas.

wolverineA media semana el plan cambió, el inicio de la reuna se postergaría lo necesario para que alcanzara el tiempo de ir al Centro Cultural La Reina a ver un fanfilm llamado Logan, la historia de Wolverine. Según logré entender antes de ir para allá, la sesión empezaría con unos cortos, sinopsis y posteriormente daría paso a este fanfilm.

A que no saben, un fanfilm es una pelicula hecha por fanáticos. Estos seres obsesionados y a veces integristas se apropian de un personaje o personajes de un universo conocido (X-Men o Star Wars, por ejemplo) sobre los que no tienen absolutamente ningún derecho legal, y los hacen protagonizar historias de factura personal. ¿No te gustó tal o cual peli? Haz la tuya. ¿Te fascinó tal o cual personaje, o piensas que sus orígenes o armas no son las que deberían ser? Escribelo. La cosa va de más entusiasmo que talento.

Volviendo al Centro Cultural: llegué, después de almorzar con la Flaca en el centro de Santiago y pasar por el bazar de The Clinic, al departamento de Rodrigo, hecho bolsa por el calor de fundición que hacía. Quería refrescarme y mi anfitrión no llegaba aún. Cuando apareció, lo primero que le pedí fue una toalla… nunca había sentido un alivio mayor.

Partimos raudos en una de las famosas infames micros hasta los confines de Ñuñoa (para variar, no me pregunten dónde, no sabría regresar) al departamento de Baradit; después de una pequeña escala, una caminata para hacerse de un taxi, llegamos a destino, y la función ya había empezado.

Creo que estaban dando la sinopsis de un fanfilm llamado Grayson, que ocurre después de la muerte de Batman. Un barbudo y presumiblemente retirado Dick Grayson vuelve a vestir las ropas de Robin y a investigar esta muerte, empleando –imagino– todas las técnicas aprendidas del genial Wayne. Pude ver a Catwoman y al Joker, Wonder Woman y Superman, y pareció interesante, aunque chocaba la calidad de imagen, demasiado definida y con iluminación de teleserie.

Después una sinopsis/homenaje de la siguiente peli del azuloso y tras una pausa, lo que debió ser el plato fuerte de la jornada: Logan, la historia de Wolverine. A mi particularmente el nombre me sonaba ferozmente al comic Arma-X que explora el origen de Wolverine. Al ser una peli de fanáticos, nos esperábamos algo innovador, rupturista tal vez, algo que a pesar de sus defectos fuera algo nunca antes visto.

La verdad es que supersobreextraestimamos este fanfilm. Resultó ser una mierda interminable, de dos horas de largo, que nos indignó a todos y que nos hizo salir pelando como viejas materas, iniciando una caminata interminable de regreso al departamento de Baradit, comentando los pormenores por el camino.

Que la calidad de la imagen horrible, que el personaje era ordinario, que la dicción terrible, que las actuaciones inexistentes, que el guión un refrito de clichés, lugares comunes y giros de tagadá, que el vestuario, que lo largo de algunas escenas, que las garras del Wolverine de mentirijillas en vez de salir de entre los puños salían de entre los dedos y que parecían de hojalata, que los sonidos eran los mismos siempre, que la música no paraba en ningún momento… uf.

Llegamos finalmente a la conclusión de que la película era ”macaca de ñoños” (Baradit), ”un esfuerzo horriblemente orientado” (Guajars), ”completamente editable en un corto decente de unos 30 minutos” (yo) y ”no, porque se corre el riesgo de transformarla en una cult movie” (Rodrigo). Ahí nos separamos, y Rodrigo, Guajars y yo abordamos una de las infames para regresar al depa a –era que no– seguir conversando acerca de este bodrio.

Al poco rato hicieron su aparición Pablo y Lucho, y un poco más tarde las pizzas cuadradas y otro poco después Marlo (sin n). Fui a dar a la cama cerca de las 4:30 y desperté por inercia con el tiempo justo para no perder el tren de regreso a Talca, a dormir por la tarde y prepararme para ir a presidir la mesa al día siguiente, el domingo de elecciones.

Algún tiempo después, revisando los foros de TauZero, descubrí que mientras se desarrollaba el happening en casa de Rodrigo, éste iba posteando on-line los pormenores (de ahí las escapadas a la pieza, donde estaba el computador), y que Guajars había hecho de paparazzi; ahí están las fotos.



martes, enero 10, 2006

Heaven on Earth

Desde que trabajo abajo, en Rancagua, me toca caminar bastante más que antes, y me he dado cuenta de lo sucia que es la ciudad. Las veredas llenas de hojas secas molidas que se acumulan entre las baldosas o en el ángulo que se forma entre la pared y la vereda, botellas desechables y astillas de botellas de cerveza rotas, envoltorios varios e ingentes pilas de basura afirmadas contra los postes del tendido polivalente (el grueso manojo de cables colgando entre poste y poste oculta telefonía, ADSL, televisión por cable, entre otros), postes todos sucios, manchados en la parte de abajo por los chorreos ya secos de los de las goteantes bolsas de basura. Los barrenderos que veo por la mañana barren sólo la cuneta, al parecer.

Rancagua puede definirse como una pobla urbanizada, con un par de anchas avenidas sucias y semáforos en las esquinas. Algunos edificios se elevan por sobre la línea de uno o dos pisos de las casas que son el general de las construcciones que habitan los rancagüiinos. Los edificios que se veían (ahora ya no, porque hay un by-pass que permite evitar varias localidades) desde la carretera, a lo lejos parecidos a los de Diagonal Paraguay con Portugal en Santiago, en realidad son unas favelas de varios pisos de alto coronadas por antenas CDMA.

Colegio de Ingenieros no hay... librerías no hay. Casi toda la gente joven que no es de acá con la que converso coincide conmigo en que esta ciudad es una mierda. Lo que es yo, estoy podrido de tener que vivir acá, y espero que llamen del MBA, no sé si durante enero o marzo, para poder volar pronto de aquí. Y si no me llaman, también buscaré la forma de irme de acá, hacia el sur; no me molestaría quedarme en Talca. Sigo teniendo más amistades y conocidos que acá, una ciudad atorrante que dieciséis meses y muchos intentos después no dejo de sentir hostil.

Me tiene chato: es uno de los lugares en los que NO quiero estar, uno de los dos lugares dónde más solo me he sentido y donde más extranjero me siento. Tanto es así que me están empezando a dar pocas ganas de regresar los fines de semana; las semanas se alargan ya no desde el jueves, sino desde el martes.

Pienso que el límite de resistencia está cerca, y dudo que desaparezca a no ser que suceda algo muy pero muy extraordinario, como enamorarme, por ejemplo. Pero al paso que voy... dudo que me enamore acá; las pocas mujeres que conozco ven a través mío o están so out of my league, pero para abajo. Las otras son compañeras de trabajo.

En fin... sólo tengo que aguantar un poco más, nada más. Posiblemente tenga una semana de vacaciones después de las elecciones, aunque no se sabe si el contrato termina el 15 o no; ojalá se extiendiese un poco más, para poderme tomar mis días de vacaciones, como corresponde. Que no son tantos! Son 4 no más, dejo uno para después, y así, tal vez, pueda tener unos 3 días en marzo. Mientras tanto, si puedo evadirme una semana de esta cautivante metrópolis seré feliz.

Chicos de la pobla

La gente de la moderna y activa Rancagua es otra cosa! A veces, cuando oscurece y estoy fuera de mis aposentos, caminar por la calle se vuelve una experiencia hipersensorial en la que todos mis sentidos aguzados al máximo participan. Todo ello porque el estereotipo de rancagüino es un socio flaitón, con pantalones a mitad del culo, zapatillas sobredimensionadas, poleras basketballeras de equipos de la NBA varias tallas más grande, una de las perneras del pantalón recogida y la otra no, cadenas y piercings o borrosos tatuajes monocromos en color azul.

El otro modelo le viene con jeans, camisa o camiseta y chocopandera (que es un hairstyle bastante popular entre los estratos vulgares, donde el cabello en la nuca se deja crecer mientras el resto se mantiene relativamente corto – probablemente nace de la necesidad de cortarse el pelo uno mismo, a pulso), todo ello añadido a una jeta de delincuente, aún más cuando asoma sobre alguna de estas tenidas que menciono. En cualquier caso da la impresión de que están preparados para machetear sin asco al que se les cruce.

Viajaba la semana pasada en colectivo al depa después del trabajo, escuchando sin querer la conversación del chofer con el copiloto. Te la 'a tene'tela que paga'la el logo!!! decía éste, en perfecta jerga punga/cuma (delincuentes de guante negro). Durante el transcurso de la conversación y con algo de asombro para mí, fue saliendo a la luz que el copiloto tenía un amigo que estaba preso por segunda vez, y que el chofer conocía a alguien que había estado preso además de haber pasado el mismo tres años en cana. Extraordinario: de los tres ocupantes del vehículo, dos conocían a o habían sido canadienses.

Las mujeres rancagüinas no les van muy a la zaga, sobre todo en atractivo físico. No me cabe duda que el atractivo intelectual es comparable tanto al estándar de la ciudad y al de sus contrapartes masculinas. El epicentro de la vida cultural y social es, sin duda, el mall; a toda hora hay mujeres robustas con evidente sobrepeso, verdaderos covers de Michelin, desparramadas en las mesitas engullendo ganosamente todas las fritatas en venta en el patio de comidas: desde el modesto Lomito’n al multinacional MacShit, la piedra angular de toda comida nutritiva, pagados en 6 cuotas.

Las librerías brillan por su ausencia; hay sólo una, y no está en el centro. He visto algunos sucuchos de libros usados, bien usados, que en número deben ser comparables a las compraventas de autos usados, que hacen nata por la Alameda rancagüina (una franja de terreno hostil, nada que ver con la 4 Norte talquina). La cultura propia de la ciudad debe pasar por leer aquel adalid de información y cultura que es el diario La Cuarta o ver Mekano, cuyo contenido (que es casi exclusivamente las dos primeras sílabas de su nombre) vuelve a esta ciudad una pujante urbe cultural.

Aquellos que se precian de ser un poco más letriaoh seguramente leen Las Últimas Noticias para estar informados de que tal o cual rubia teñida de la televisión se puso implantes de silicona en el poto o ven Rojo, el Mekano de TVN.

Multinombre

En estos dieciséis meses que llevo trabajando en Rancagua no he dejado de sentir a la ciudad como un ente extraño, odioso, podrido. Se suelen justificar sus escasos atributos culturales y sociales con el manido argumento de estar cerca de la capital; el que esta ciudad sea un satélite de Santiago no justifica la rancagüinidad que la impregna.

No se me malentienda, mi trabajo no me molesta, y la única queja que tengo es que me veo obligado a pasar la semana acá. Por ello me lo he tenido que tomar por el lado amable y le he inventado nombres, que de a poco se me van ocurriendo; a fin de año podré tener una colección de adjetivos para esta hermosa y acogedora ciudad (oh, ahí va otro).

    La culta y cosmopolita
    El paraíso en la Tierra
    Pueblo hundido
    El vergel de la sexta
    El Dublin chileno
    La moderna y activa
    La gran ciruela
    La hermosa y acogedora
    La vanguardista y refinada
    La pujante urbe
    La cautivante metrópolis

Nueva ley de Murphy, empírica

La semana pasada me puse a vitrinear por internet, y me centré en dos cosas: un utensilio de cocina para los viejos, un par de adidas para mí. Con todo el calor que hacía, salí del trabajo, caminé las 3 o 4 deprimentes cuadras para tomar el colectivo y encaminarme al centro.

Fui a pagar mi depa, la electricidad, y con posterioridad hice un veloz paso por las grandes tiendas, esperando encontrar – ingenuamente – los objetos que había visto en internet. Las grandes tiendas de Rancagua la cosmopolita se orientan al mercado local: hip-hop o gente vulgar. Ni siquiera kitsch! (el kitsch es intencionado.) El look patibulario de sus habitantes fuerza a que no haya mucho para elegir. Las grandes tiendas no tienen grandes cosas y las cosas que tienen son de pésima calidad, y un gusto aún peor.

De pasada y sin querer he demostrado empíricamente una nueva ley de Murphy, quizás válida sólo localmente: si quieres algo, no hay.

Navidad, año nuevo, otras yerbitas

Este es el segundo intento de escribir; el primero lo frustré sin querer queriendo cuando estiré las piernas el fin de semana y apagué el computador, sin haber alcanzado a guardar nada de lo escrito, obviamente. La cookie que planta Blogger para recuperar una cierta cantidad del texto escrito no funcionó cuando debió hacerlo, así que acá estoy, sentado como una gárgola con camisa amarilla, tecleando furiosamente para hacer calzar un martes las ideas que perdí el viernes.

Desde la semana antes de navidad que estoy trabajando en Rancagua, ocasionalmente subiendo al área alta. Supone esto una mejora en la calidad de vida, porque ya no me tengo que levantar con los panaderos: entro a las 8, y no me toma más que 15 minutos para llegar al trabajo, llego mucho antes también a casa. Tengo un escritorio amplio en la oficina que me dieron en la Superintendencia, pero en cambio tengo un asiento poco cómodo e inergonómico. Hace calor acá abajo, más que arriba, y el verano ya se está poniendo odioso.

Navidad llegó y pasó como un fin de semana cualquiera, mi papá durmiendo antes de las 11:30, yo durmiendo antes de la una. Como la familia es pequeña, pocos regalos; no puedo quejarme, fueron buenos regalos. Año nuevo lo pasamos, como es costumbre, en casa de Lucas con la familia reunida, con un asado bajo el naranjo y champaña apiñada para brindar a las doce. El incidente del día fue el corchazo que recibí en el ojo, ya que una de las botellas de champaña decidió dar la bienvenida al 2006 sincronizada con el horario argentino.

Como siempre los buenos deseos, las esperanzas para el año que se empieza a usar, en fin, todas las cosas que se suelen decir para esta fecha. Mi secreta esperanza es que el 2006 no sea peor que el 2005, y que resulten mis proyectos inmediatos, que espero fructifiquen a futuro. Que se abran las puertas de salida!

n-1

No he visto más a n+1, hoy pasado (n-1). No la ví en diciembre, y en lo que va del año tampoco. Me ha mandado uno que otro mensaje guacho, especialmente para las fiestas, pero nada más. Después de salir apenas un mes, y no verse otro he terminado desincentivado, por decir lo menos.

Me imagino que no esperará cándida e ingenuamente que corra a sus brazos después de dejarme tirado así como así, sin siquiera decirme que se va a ausentar por estudios... sin restablecer contacto después de que hubiese agotado los medios para ponerme en contacto con ella. Hasta un mensaje le dejé en casa, y no pasó nada. No estoy para el tandeo de nadie, no quiero volver a repetirme platos amargos.

La situación se clarificó, y yo vuelvo a estar solo; a ratos me siento funao, otras veces quemao, en fin... no llueve, ni tampoco salpica. ¿Amigos? En Rancagua nada de nada, ya me di por vencido: ninguno de mis intentos de trabar amistad con los compañeros de trabajo (de mi generación) ha resultado. Para qué hablar de los de las generaciones mayores! No tengo gente ni para tomar un café después del trabajo...

La única invitación que he recibido en estos 16 meses desde que trabajo en pueblo hundido fue la de un prevencionista con el que compartía oficina en Colón, y fue... en Talca.