domingo, agosto 28, 2005

Puré aromatizado con ajo

Hace un tiempo que leí una receta, que adapté un poco a mis gustos. Mientras que a unos les gusta un puré gomoso, casi liquido, sin textura, yo prefiero el puré rústico, es decir, papas machacadas a mano, y como resultado se obtiene un puré con trozos de papa adentro, de una consistencia que permitirá moldearlo en el plato, evitando que inunde y cubra el resto de los alimentos puestos en el plato.

Ingredientes (para una persona)
200 g de papas (2 o 3 papas medianas)
5-6 dientes de ajo
Sal
Pimienta blanca
½ taza de crema espesa
Aceite de oliva, margarina o mantequilla

Utensilios
Una cacerola
Una sartén
Un cuchillo afilado
Un tupper hermético o una bolsa ziploc
Tenedor
Una tabla

Poner a calentar la sartén a fuego medio. Una vez que esté caliente, poner los dientes de ajo sin pelar y dejar en la sartén hasta que se empiecen a dorar o hasta que empiecen a verse manchas oscuras en la chaqueta del ajo. A fuego medio ocurrirá en unos 20 minutos aproximadamente. Inmediatamente trasladarlos al tupper o a la bolsa ziploc, cerrar herméticamente y llevar al congelador por unos 5-10 minutos. Es indispensable para no dejar malos olores y para facilitar el pelado del ajo que el recipiente en el que los ajos vayan al congelador sean herméticos.

Mientras se doran los ajos, pelar las papas y picar en cubos de 1-2 cm de lado. Poner a cocer con un poco de sal en la cacerola, y una vez que hierva, ir probando con un cuchillo el punto de las papas, en fin, cocer las papas para hacer un puré. Una vez cocidas las papas, machacar con un tenedor, hidratar con mantequilla o margarina o aceite de oliva.

Sacar los ajos del congelador. La condensación formada por el cambio brusco de temperatura facilitará la tarea de pelarlos. Una vez pelados y cortado el extremo duro, moler en un mortero o picar a cuchillo y mezclar con la media taza de crema espesa. Llevar al microondas a media potencia por 2 minutos; esto es sólo para calentar la crema de modo que no enfríe el puré. Mezclar con el puré hasta conseguir una distribución homogénea. Salpimentar a gusto y voilá!

Podrá dar la impresión de que la preparación resultante es un poco fuerte, pero no es así: el hecho de pochar los ajos (que es como creo que se llama al proceso de cocer a fuego lento los ajos con chaqueta) transforma su sabor de algo agresivo y prepotente con los otros sabores, en un gusto y aroma mucho más elegante y discreto.