lunes, agosto 29, 2005

El número Omega

De alguna parte llegó a manos de mi papá un reloj de bolsillo, de esos antiguos, con una de las agujas cortadas, con machucones en la carcasa, algunas fisuras en la esfera... obviamente no funcionaba, le faltaba la cadena típica que solía unir estos relojes a sus dueños en la primera mitad del siglo pasado.

Como estaba sucio y descuidado lo miré en menos, hasta que me pude fijar con atención y me di cuenta que no era cualquier reloj, era un Omega. Claro, un Omega venido a menos, pero un Omega al fin y al cabo. Después de un tiempo el viejo lo llevó a una relojería, lo arregló, le añadió una cadena y me lo regaló.

Ahí le empecé a tomar el gusto. Me di cuenta que atraía miradas y que bien podría ser tan viejo como mi papá. Pero, ¿cómo saberlo? Lo llevé, al pasar, a una de las relojerías de Talca, para que me lo tasaran cronológicamente. Ni siquiera se dieron el tiempo de mirarlo, me mandaron a otra de las relojerías top de Talca. Aunque en justo rigor, ambas son joyerías que también venden relojes, aunque no son su especialidad.

Recordé que en la contratapa el reloj trae grabado el logo de la compañía y un número. Después de meditar un rato pensé ¿quién mejor para resolver esta duda sino el mismo fabricante? Navegué en un rato de ocio el sito web del fabricante, y en alguna parte había una sección Vintage. Completé los datos que pude, puesto que no tengo acceso a otros que están, según entiendo, grabados en el mecanismo y dentro de la carcasa. Claramente no tengo acceso a ellos, por lo que únicamente quedaba a mano el número grabado en la contratapa.

Esta semana me llegó un correo de Omega contándome que el reloj que yo pensaba era no más nuevo de los ’50, era un venerable que cumplirá 95 años en noviembre.