domingo, abril 24, 2005

Quédate
Bajo la espada de Damocles (parte II)

He recordado varias canciones tristes en estos días. Una que va como anillo al dedo es, justamente, la expresión de mis deseos.

Cuando este sol se apague
tú partirás de mí.
Seguiré solo... con mi dolor
y llanto... y llanto

Mi convicción es no querer
ya nunca más, porque
la misma historia es otra vez
y otra vez y otra vez y otra vez.

Quédate,
quédate... para poder vivir sin llanto,
sin llanto.

Cuando me desengañe
no sé si viviré,
porque es muy triste tener tan sólo
llanto... y llanto,
y mil renuncias en el corazón que implora
que alguna vez alguien se quede
y llora.

Quédate,
quédate... para poder vivir sin llanto,
sin llanto.