viernes, marzo 04, 2005

En viaje

"No se viaja para ir a alguna parte, sino para ir."
Robert Louis Stevenson
Finalmente convencí a los viejos a que tomaran sus necesarias y largamente esperadas vacaciones. Hoy parten a un crucero por los fiordos del sur y los glaciares de la Laguna San Rafael. Costó mucho convencer a mi papá de salir al crucero, un trabajo de meses, un trabajo de estar atento a todas sus críticas para rebatirlas con argumentos. Y es que no hay nadie mejor cuando se trata de buscarle la sexta-séptima pata al gato que mi papá.

Uno de los argumentos fue "es que queremos salir contigo". Claro, comprensible, puesto que no salimos de vacaciones desde 2002. Imposible también, ya que yo tengo que trabajar, y considero que recién podré tomarme vacaciones largas (10 días por lo menos) el 2006... si es que. El periodo ideal para tomar vacaciones familiares fue después de sacar mi título, pero ese momento ideal se desperdició sin remedio. Pienso en ello y aún me quemo, menos que antes, pero me quemo. Me tuesto, podría decirse.

Lo importante es que los viejos van a empezar sus vacaciones, que harto las necesitaban. Sobre todo porque la falta de vacaciones se nota bastante: mi mamá más cansada de lo usual, y se ha vuelto usual que mi papá se quede dormido con la tele encendida (más que nada porque no sabe ponerle sleep). Se ha vuelto usual que se siente a ver tele y se duerma rápidamente, ya no importa lo que estén dando: noticias, fútbol, Discovery Channel, el canal del Senado o de la Cámara de Diputados, Deutsche Welle o el canal Gourmet. Hay uno que otro intervalo despierto, pero son los menos.

Hoy parten, y regresan el proximo viernes; yo los iré a buscar a Conce, y regresaré no con dos, sino con tres pasajeros: me regreso con Viviana también! que parte la próxima semana a retomar las clases en la universidad (y a resolver el tema aún no solucionado del cambio de departamento por la llegada de alguien más - eso da para algo más extenso, más adelante).