jueves, febrero 10, 2005

Rancagua Hot

EL calor cada vez está más insoportable, y me parece que no sólo acá, sino que en todo el país. Cuando salgo a trabajar en las mañanas, hace frío a veces, pero al regresar, dependiendo del frío, vuelvo con la ropa en la mano, cargado como un ekeko con sus sacos.

Esta semana he estado desanimado, no he tenido mayor gana de escribir - porque sería más de lo mismo de siempre - y ni siquiera hay un cuento del tío que haga de humor para relatar... El jefe de vacaciones, y el jefe (s) no está con nosotros en la oficina, así que no hay mucho trabajo.

Es tan poco lo que he hecho, que de curioso me he puesto a buscar en los equipos de la red en una suerte de mp3 mining, encontrando varias sorpresas. He perdido ya la cuenta de todo lo que he encontrado, desde rarezas como un festival de música mapuche hasta discografías completas. Esto, sumado a que he aprendido a usar bien el SoulSeek, augura que entre mis futuras adquisiciones contará un equipo que pueda tocar mp3. Salve Fraunhofer!!!

Viviana está de vacaciones en el sur, y yo tengo aun unos días de vacaciones a mi disposición antes de que cambie el contrato y los pierda en forma miserable; en cambio, los aprovecharé para salir con Viviana por ahí, por allá. He tratado (y creo que con relativo éxito) que los viejos salgan de vacaciones; por lo pronto ya hay fecha: marzo. ¿Y el destino? Los he tentado con el Skorpios, y parece que la idea ha prendido. Ya veremos.

A propósito de una frase que me dijo alguna vez don Ricardo Fuentes (Rancagua es una ciudad atorrante) me he percatado que la ciudad está en general toda graffiteada, y creo que se debe a que aquí, a diferencia de Conce, la comunidad de hiphoperos es más fuerte que la de punkies, que por lo general expresan su disidencia del sistema no bañándose en vez de rayar las paredes. ¡Y harto fea que se ve la ciudad toda rayada!

Es una forma, he leído en alguna parte, de que los marginados digan estoy aquí, existo, como reacción a ser segregados/ignorados constantemente por la sociedad. Y cómo aún así no les prestan atención, los enviamos al Perú a pintar las milenarias piedras del Cusco: dos ariqueños fueron tomados presos en Cusco por rayar ("pintar" dijeron las noticias) una cosa sin pies ni cabeza ("un dragón" llamaron eufemísticamente las noticias) en la Piedra de los Doce Ángulos.

Dijeron acá los familiares que no habían sido, dijeron otros chilenos que era mentira que hubieran sido ellos, después la versión cambió a que los habrían inducido a grafitear la pared antigua, pero entiendo que las pinturas eran de fabricación chilena, es decir, venía con ellos. Ahora por tontos arriesgan una pena de prisión desmesurada, en parte también por ser chilenos.

Lo fundamental es que en Chile no hay pena para quienes grafitean insistentemente las casas de los buenos vecinos, y hay muchos que se han resignado a ver su casa pintarrajeada en las formas más grotescas, abandonando el recurso de pintar una y otra vez las paredes para cubrir el "arte" de los hiphoperos. Lo que ahora sufren los ariqueños no creo que sirva de escarmiento para nuestros vándalos locales, y tampoco me parece que la cárcel sea la solución; esta debe pasar por fuerza en un trabajo en la base de la pirámide social, donde nadie tenga que recurrir al vandalismo para ser tomado en cuenta.