martes, enero 18, 2005

¿Maremoto?
Concepción, 16.1.2005

En estos casi 30 días ausente de las teclas han pasado varias cosas en varios planos que han movido algo el piso. Entre los más importantes, llegó el 2005! y con ellos mis días de vacaciones; mejora notablemente mi panorama para este verano. Entre los cambios más importantes puede contarse el cambio de jornada, lo que me permite llegar más temprano a Talca, y en su momento, llegar más temprano a Concepción, cuando vaya a ver a Viviana.

Entre las cosas feas: el maremoto de la India e Indonesia. Por acá también llegó el maremoto, el domingo: algún chistoso o alguien sumamente sicótico, paranoico, esquizoide, tsunamifóbico echa a correr el rumor que el mar se había recogido asustando 15.000 personas de Concepción y alrededores, que pernoctaron en los cerros vecinos.

Claro, al parecer se había recogido pero producto de la marea, y como en las noticias de todos los canales y en todos los diarios escritos y online se ha dado portada a las noticias del suceso, repitiendo una y otra vez que antes del maretazo el mar se había retirado mucho; repitiendo una y otra vez las imágenes, por lo demás escalofriantes, de una muralla de agua arrasando y arrastrando todo lo que encontraba a su paso, entonces se vuelve fácil entender la sicosis de los habitantes de las localidades costeras de la zona de Concepción.

Como muestra de la histeria que se apoderó de los penquistas, baste relatar que ví un testimonio anoche, en las noticias, de un tipo que al asomarse y ver correr multitud de gente, reunió a los suyos y se sumó a la desbandada general, sin saber de qué huía. Una señora de unos 65 muere de un infarto, producto de la preocupación por los nietos o hijos que estaban veraneado en alguna parte del litoral. En Concepción, a 24 m.s.n.m., que creo la hace inmune a los maremotos, huían personas de los edificios, desde un quinto o sexto piso para abajo.

La alcaldesa de Concepción se lamenta demagógicamente en las noticias que la ONEMI local funcionara con horario de oficina, "cómo si los maremotos sucedieran sólo en horas de oficina". De la ONEMI le responden que para un maremoto con las características del de Asia se necesita por lo menos un sismo grado 7.5 en la escala de Richter, y que aún siendo en el litoral, se tiene una media hora para evacuar; de haber sucedido en alta mar, el tiempo aumenta a más de una hora y media. Además, entiendo que el SHOA está atento a sus sensores en alta mar 24/7, pasando inmediatamente el aviso a las autoridades correspondientes.

Según parece, el aviso no corrió por radio bemba (de boca en boca) como en tiempos antiguos, sino que pasó de ventana de chat a ventana de chat, por messenger, trillian, Y!, icq, irc, sms. De ahí que se explique lo rápido que se propagó la mentira y la consiguiente masiva huida. Al día siguiente, entrevistados en directo, algunos pobladores se disponían a volver a pernoctar en los cerros locales, ya que si se dice, por algo es. Como si el "maremoto" se detuviera durante el día y esperara la noche para tocar tierra...

ONEMI resalta que la población, al evacuar, partió a los cerros con lo necesario para subsistir: alguno que otro alimento, vestimentas, frazadas, linternas y agua, y la huida fue siempre hacia zonas altas. El punto negro de todo esto es que el desconocimiento de la población, sumado al constante bombardeo con imágenes, testimonios, declaraciones, entrevistas y reportajes del maremoto del sureste asiático hizo que la mentira prendiera vorazmente, provocando una estampida generalizada entre los penquistas.

Al ver las imágenes de gente corriendo con sus pocas cosas bajo el brazo, unas con pijamas, otras vestidas a medias, se me hizo como de película, cuando los marcianos aterrizan y todos huyen despavoridos. Podría llegar a suceder que esto se repitiera, como en el cuento del pastor mentiroso y el lobo, varias veces; en el momento que ONEMI y SHOA griten "¡al lobo, al lobo!", nadie haga caso, y en vez de ser 15.000 histéricos serían sólo 15.000 sobrevivientes.