lunes, diciembre 06, 2004

Racconto

Domingo

- Termino de leer Memoria de mis Putas Tristes, un cuento largo de Gabriel García Márquez que empecé a leer durante el viaje a Rancagua.
- Tomo once mientras veo por onceava vez Ocean's Eleven. Me voy a la cama sin terminar de verla.
- Le dejo unos mensajes en el MSN a Viviana, contándole que estaré sin celular esa noche y que no la podré despertar hoy. Después le mando un par de postales al mail.
- Recurro al ciber café de la cuadra y convenzo al dueño que me preste su teléfono, para marcar a una linea 800, para coordinar que un colega me traiga el celular desde Talca, que mi viejo se lo entregue en su casa. La EntelCard me sacó de apuro.
- Viajo desde mi casa y se me queda el celular. Me voy molesto, sintiéndome desnudo sin el celular, más aún sabiendo que no tendré ningún teléfono para recurrir en caso de emergencia. Después se me ocurre una idea, me relajo y viajo leyendo.
- Viaja mi mamá a Lima, tan repentinamente que no me queda tiempo de preparar los acostumbrados CDs con mp3 para mi amigo Piero.
- Despierto temprano para despertar a Viviana, para que estudie. Después sigo durmiendo.

Sábado

- Me vuelvo a sentar frente al computador, esta vez entro sin problemas a mi blog, encuentro a la Vivi en línea pero no podemos conversar: no pude ayudarla a configurar su micrófono. (La última vez que le instalé Windows se me olvidó este detalle.)
- Tomo once.
- Antes de tomar once, me instalo en el computador, converso con algunos amigos, intento entrar a mi blog sin éxito.
- Duermo siesta, como nunca.
- Me despierta mi papá para que pase al centro a buscar a la mamá, para que almorcemos. Son alrededor de las tres de la tarde.
- Me quedo dormido mientras veo El Padrino II con mi papá, mientras mi mamá está de compras en el centro.
- Regreso del Terminal Internacional (que sólo hace poco puede llamarse "terminal"), despues de despedir a Viviana, que se regresa a Conce, para emprender la Recta Final del año. De pasada por la casa recojo a los viejos para dejar a la mamá en el centro, para las compras de Navidad. Me regreso con el viejo a casa.
- Despierto temprano para acompañar a mi Vivi al tomar el bus de regreso a conce. En realidad es una excusa para pasar el máximo posible de tiempo con ella.
- Regreso temprano a casa. Tras guardar el auto y entrar todo lo silenciosamente que puedo, hago una escala técnica en la porcelana, y alrededor de las 4 apago la luz y me duermo.
- Llego con todas las mujeres Santander a su casa, me tomo un tecito, vemos en televisión como Zamorano y su enésima rubia de utilería hacen el ridículo en cadena nacional, desvergonzadamente, cantando peor que yo frente a los miles de televidentes que no tienen nada mejor que ver, o que no tienen televisión pagada.

Viernes

- Estoy en el restaurant chino con tres generaciones de Santander, celebrando que Francisca terminó el colegio. Me tiembla el brazo de tanto sostener la filmadora en alto.
- Dejamos el Montessori después de una extensa jornada de licenciatura. Premios iban, premios venian. Nos vamos no sin antes conocer a la Carmencha, la ególatra y barrista directora. El comentario del día: ¿Trajiste el lápiz?
- Llegamos al colegio a tiempo para filmar un corto de la Francisca con su curso. Después tenemos que apurarnos para no quedar tan atrás y poder filmar; en algunos cuadros habrá un resplandor blanco en la parte de abajo: es el pelo alborotado del viejito de adelante que terminó por dormirse en algunos pasajes, despertado por los aplausos sólo para aplaudir con los demás.
- Llego a Casa de Santander casi junto con Viviana, que llegaba temprano de Conce, gracias a que se había eximido de la prueba de hoy. Hago las pruebas de cámara: se-rompe-no-se-rompe.
- Mientras me terminaba de secar, cortar las uñas, vestir, afeitar, peinar, perfumar, duchar, la Francisca me manda un mensaje avisando que sería bueno llegar temprano para tener una buena ubicación en el salón de eventos del colegio Montessori.
- Llego a Talca. Espero un rato por los viejos, que me pasen a buscar a la estación.
- Viajo temprano desde Rancagua sin problemas, duermo un poco, pero ¡qué calor!
- Como resuelvo temprano el misterio de la cuentaza de la luz, quedo un instante en la triple disyuntiva de si viajo antes, voy a gimnasio o hago orden y aseo en casa. Elijo esto último.
- Bajo alrededor de las 8 para tratar de resolver el misterio de una cuenta de luz exageradamente alta.