martes, noviembre 02, 2004

Horas extra

En la liquidación de noviembre cobraré 6 horas extra. No sé cómo se calculan, pero ya estoy en proceso de averiguar. ¿Por qué las horas extra? Por quedarme tarde hasta después del trabajo supervisando la certificación de los medidores de la central. Esto es un proceso acordado por contrato entre Codelco y Pacific Hydro (jáidro); se trató de hacer antes, pero en esa ocasión, la empresa que vendió los medidores envió a un par de incompetentes para que hicieran la certificación. Como el contrato dice que esta certificación se debe hacer sí o sí, también especifica que hayan representantes de las dos partes presentes, y es por eso que, entre otros, me encontraba yo. Así, la primera vez, el proceso se canceló porque les incompetents empleaban un proceso que no tenía nada de científico y mucho de empírico: mucha prueba y error y poco método.

Cada proceso tiene su anécdota, y tras una tardanza tibiamente explicada (débilmente defendible) y tras culpar a la coordinación, se inició nuevamente el proceso de certificación, con técnicos de otra empresa. Esta vez sí, los técnicos sabían lo que hacían, y la preparación y experiencia era visible. Pero el segundo día, tras quedar de acuerdo en que las pruebas se iniciaban a las 8:30 de la mañana, los muchachos del equipo certificador llegaron con media hora de retraso.

Al verlos, les dije Estuvo bueno el carrete! ya que la tardanza y la buena onda del día anterior permitía bromear con ellos. Uno de ellos se murió de la risa del chiste con una sonora carcajada, a pesar de lo fome, y me llamó la atención que el otro estuviera masca que te masca chicle, cosa que el día anterior no lo ví hacer. No bromeo si digo que estuvo masticando chicle hasta casi la hora de almuerzo - cerca de 4 horas non-stop. Otra cosa que hizo encender mis luces de advertencia era la explicación dada para justificar la tardanza: "nos perdimos"... Increíble!

Si el camino es muy sencillo: subir la Carretera el Cobre, llegar a la barrera, doblar a la derecha (porque no se puede pasar la barrera sin autorización) seguir hasta que termina el camino (ignorando la Carretera del Ácido, debidamente señalada) y desde ahí, casualmente, se ve la central, así que no hay cómo perderse, a no ser que... La explicación a la tardanza, la carcajada y al mastique incesante vendría solita: cuando le pregunté al masticador por unos detalles de los datos tomados el día antes (que estaba transcribiendo), éste se acercó para responder y me llegó de pleno un tufillo rancio de Bigtime con licor. Los técnicos no se perdieron camino de la central, sino que camino del hotel; entonces les dio sed y lo demás puede imaginarse fácilmente.