domingo, marzo 14, 2004

Alma Mater de mi alma

Por fin he regresado a mi casa adoptiva: el hogar. Me encuentro con mis viejos amigos, mis no tan amigos y los que no conozco, los nuevos estudiantes que probablemente estén tan de paso por el hogar que no llegarán a llamarlo casa. Concepción me saluda con unos nubarrones de miedo, con un viento no tan helado, pero húmedo. Pude regresar a Concepción en muy corto tiempo, gracias a que mi jefe no tuvo mayores observaciones, y se demoró casi nada en revisar El Trabajo.

Entre otras cosas, me doy con la sorpresa que mi troupe de detractores se ha reducido hasta constar de (creo) una sola persona. Los otros han ido quedando en el camino, mientras que yo llego ya al final, y descubro que quienes me son más afines siguen siendo más. Mejor: me gusta tener amigos.

Me reencuentro con Viviana, después de una bucólica semana que pasé en mi casa, y después de unos escasos dos días de separación. Concepción es aún mejor con ella. Se llena de panoramas insospechados, de oculto fuego y de pasos secretos. Aprovecharemos los primeros días de clase, en que las clases difícilmente pueden llamarse así, para estar juntos y recuperar un poco de nuestra postergada cotidianeidad.

Finalmente, después de mucho tratar de imprimir las correcciones de último momento (lo que no se pudo, por Ley de Murphy y la Extensión a dicha ley) pude ubicar a mi profesor para entregarle El Documento y (por Extensión de Gattuso a la Ley de Murphy) me cuenta que es muy posible que esta semana viaje al Brasil, por toda la semana, por lo que el plazo de la primera revisión se alargaría en una semana. Un punto positivo que rescatar: soy el tercer memorista de los 10 - 15 que tiene a su cargo el profesor en entregar. Y la revisión se hace en orden de llegada.

En el plano personal, me siento satisfecho por haber terminado El Trabajo, y por estar cerca al fin de la carrera. Además, ahora en el hogar he recuperado la situación original, compartiendo la habitación (siempre compartí pieza, excepto por los años 2000-2003) con uno de mis más queridos amigos, Carlos. Se siente bien, compartir pieza nuevamente. Más aún con alguien afín, con un nivel cultural similar, con un amigo con el que puedo conversar de temas de cuya discusión me he visto privado en Coya, dado el tipo estándar de compañeros que he padecido.

Me ha dado gusto regresar al hogar, a mi casa. A estar entre amigos, respirando ese ambiente tan juerguero, gracias a los nuevos compañeros que piensan que ahora empieza el carrete pesa'o y que no saben tener consideración por los que no están de fiesta; respirando ese delicioso aroma a pescado frito, que inunda el hogar cada vez que nuestra cocinera prepara su clásico pescado arrebozado frito, un aroma penetrante y duradero: días después de tan maravilloso plato puede aún percibirse el aroma marino de la cena de hace dos días.

Es un placer estar además en Concepción, y aunque sea fortuitamente, escapar de los calores coyinos. Me he sentido revivir. No he tenido tiempo para perderme por los vericuetos de la facultad, ni de caminar a mi libre albedrío por las calles penquistas, pero espero poderlo hacer poco a poco. Entre mis olbigaciones con la Unidad Generación está la presentación del avance final (que corresponderá al borrador de mi presentación para la Universidad), la que espero hacer durante la próxima semana, una vez que tenga fecha para comparecer ante los supremos dioses del Olimpo, la caterva de viejos cuervos que juzgarán mi desempeño pre-profesional.

Hace un tiempo atrás decía que mi horizonte se prolongaba hasta marzo 2004; aquí estoy, y aún tengo el horizonte a la misma distancia. ¿Qué haré después? Me encantaría visitar el Cusco (o Qosqo, como es el verdadero nombre), visitar a mis amigos/hermanos en Lima, aprovechar el intervalo (que espero sea lo suficientemente pequeño para no convertirme en un parásito y lo suficientemente largo para poderlo disfrutar) en que estaré desempleado para hacer muchas cosas que solamente pueden hacerse en este momento, ya que acompaña la edad, aunque no el dinero.

Después seré devorado por la maquinaria, y seré un engranaje más dentro de la cadena productiva. Ya veremos en qué clase de engranaje termino convertido.

Ley de Murphy

Si algo puede salir mal, saldrá mal.

Extensión de la Ley de Murphy

Si una serie de eventos puede salir mal, saldrá mal en la peor secuencia posible.

Extensión de Gattuso a la Ley de Murphy

Nada es nunca tan malo que no pueda ponerse peor.