sábado, setiembre 06, 2003

Status Report

3.8.2003 Entregué mis papeles para inciar los trámites de inscripción de la memoria.
22.8.2003 Recibo documentos que son necesarios para confirmar la inscripción del tema. En este instante soy oficialmente un memorista del DIE. Cosa curiosa: figuran como entregados el 21.8.2003 y que la memoria se inició el 15.8.2003. La entrega del informe está fijada para el 15.12.2003.
6.9.2003 Espero aún por la confirmación de El Teniente para iniciar el trabajo.

Se supone que el nuevo jefe de carrera de Ingeniería Eléctrica quiere eliminar las usuales irregularidades en las que caemos los estudiantes (nótese que somos los estudiantes quienes caemos en irregularidades y no nuestros docentes, siendo usual que ellos también cometan irregularidades más o menos descaradas, más o menos frecuentes para bypassear el légamo reglamentario del DIE) aumentando para ello el número de memorandos e informes curriculares adjuntos a cualquier solicitud, por banal que sea.

Sin embargo, ¿qué más irregular que fijar fecha de inicio de trabajo días antes de la resolución de la comisión sobre el tema? Como puede verse, yo aún no empiezo; y si hubiera empezado, pues, no ha habido nadie con algún poder de toma de decisiones del DIE que se haya interesado por mi avance, como para decir que ya empecé el 15.8.2003.

Más irregular será que una vez vencido el plazo fijado para la entrega del informe, además de extenderme durante el periodo de vacaciones (lo que es aceptado de forma natural como parte del desarrollo de la memoria), tenga que pedir una prórroga para poder concluir el trabajo que inicie próximamente. Como ven, irregularidades llaman a irregularidades.

Así nos (mal)formamos, en un ambiente lleno de irregularidades: copiar en las pruebas no es mal visto, inclusive a veces es admirado (momentáneamente) quien logra la proeza de copiar en pruebas de alto riesgo (vigilancia estrecha). La ubicación durante una prueba es esencial para maximizar las posibilidades de copiar, ya sea de los torpedos (plages, en Perú; acordeón, en México), del cuaderno o de los compañeros. Se habla de compañeros mitológicos que están terminando la carrera a punta de copia. Hay quienes gracias a la copia logran aprobar el ramo (y se habla de profesores ex-alumnos que habrían hecho lo propio en este terreno).

Existen diversas formas de copiar en una prueba: la más popular, la más socorrida y universalmente empleada es la calculadora. Esta calculadora no es una calculadora propiamente tal; podría decirse que es un microcomputador dedicado a las operaciones matemáticas. Es programable y versátil, como toda buena herramienta para ingenieros, y es gracias a la profusión de programas que se han desarrollado y que son de libre acceso que es posible transcribir los torpedos a la memoria de esta calculadora.

Otra de las formas de copiar es el clásico papelito; variantes de este son los torpedos escritos con lápiz sobre la superficie de la mesa, sobre la pared vecina y una combinación del papelito con la calculadora consiste en el papelito disimulado en la tapa de la calculadora o el torpedo garrapateado con lápiz en la tapa.

Como dicha calculadora puede transmitirle datos a otra mediante el puerto de rayos infrarojos, en las horas y minutos previos al inicio de la prueba toma lugar un tráfico de torpedos; el que tiene le pasa al que no tiene, el que tiene pero no cree tenerlos todos pide a otros que le transmitan sus torpedos y así. Claro, la memoria es limitada; cuando esta se empieza a agotar la estrategia es borrar archivos que ya no se usarán o transmitirle los datos importantes a un compañero con más memoria disponible.

Soy contrario a recolectar torpedos de otros autores, debido a que suelen coexistir varias versiones del mismo torpedo en la misma calculadora, cada una con su respectiva ordenación, nomenclatura y estilo de confección. Por otro lado, al recolectar torpedos de otros autores existe el riesgo de recolectar también las omisiones o errores cometidos por el otro autor.

Muchos, como estrategia para evitar esto, copian sus torpedos desde varias calculadoras, esperando así lograr un compendio completo. Aquí el problema es la escasez de tiempo, ya que este comportamiento está motivado, en mayor o menor parte, por la desesperación (de ver que se viene encima la prueba y no estar lo suficientemente preparado) y se empieza a pedir torpedos en los 20-30 minutos anteriores. Después no alcanza el tiempo para revisarlos, y con ello se pierde tiempo durante la prueba tratando de ubicar el torpedo necesario.

¿Qué se torpedea tanto? Lo que haga falta para desarrollar una prueba. Esto puede ser desde una escurridiza fórmula multivariable hasta problemas tipo completamente desarrollados, pasando por recetarios y extensos formularios. Desde luego es muy útil en una prueba tener en los dedos de la mano la fórmula que a uno siempre se le olvida, o la fórmula que uno sabe deducir pero cuya deducción es extremadamente larga o enredada como para hacerla durante el tiempo de la evaluación. Un formulario a una distancia de una tecla es bastante cómodo, sobre todo cuando el problema tipo requiere de no menos de 25 - 30 fórmulas para su completo desarrollo, y cada fórmula es multivariable. Un compendio de problemas resueltos, con la esperanza de que aparezca uno similar o (ojalá!) igual en la prueba, sobre todo para aquel que no es el autor, suele ser un engorro.

Creo que las diversas clases de torpedos indican la preparación de cada uno. Un formulario (que al ser tan extenso, y tan multivariable, debiera en algunos casos proporcionarse con la prueba) indica que el estudiante desconfia de su memoria para recordar las fórmulas, o que sabe el procedimiento y los pasos para resolver el problema, pero no las fórmulas; un apunte con la receta para resolver el problema indica lo contrario. Un pequeño apunte con la escurridiza fórmula indica justamente eso: que no se recuerda esa maldita fórmula; un completísimo compendio de problemas resueltos indica lo contrario. Todas las clases de torpedos indican un hecho indiscutible: preparación insuficiente.

Preparación insuficiente ¿por qué? Son diversas razones, muchas de corte personal, otras de corte intelectual. Las razones de peso, las válidas (académicamente) son las razones académicas. Antes que todo, los fundamentos son insuficientes. En algunos ramos fundamentales, con docentes puntuales, la mortandad es de alrededor del 50%. En otros ramos las notas son infladas, para mejorarle la cara al ramo. Resumiendo, los fundamentos se hacen insuficientes.

En otros casos, los intervalos (reducidos) entre pruebas y la carga académica en el periodo de evaluaciones impiden una adecuada preparación del estudiante con vistas a rendir en forma adecuada. En otros casos, las coincidencias, forzadas de pruebas de un ramo con pruebas de un ramo de semestres anteriores (dependiendo del número de estudiantes afectados o de la solidaridad entre compañeros) obligan a que se postergue una evaluación. Y se forma un círculo vicioso: al reprobar ramos, se tiene superposición de las evaluaciones, se estrechan los plazos para preparase, y se reprueban ramos. De esta forma es relativamente escaso el estudiante del DIE que vaya al día, que no haya reprobado nunca un ramo.

Esto como razones internas al funcionamiento intrínseco del DIE; como razones inherentes al estudiante, pues, descuido, cansancio, flojera, incapacidad, enfermedad, problemas familiares o románticos o postalcohólicos o postjaraneo, lo que podría resumirse como mala distribución del tiempo, mala organización, mal/inexistente método de estudio, mala priorización de responsabilidades y mala preparación previa al ingreso a la universidad.

No voy a rajar vestiduras diciendo que jamás he copiado y satanizando a los copiones; he estado en ambos lados. Sólo una vez recuerdo que me haya empujado la desesperación a hacer acopio de un compendio de problemas resueltos, que después probó ser inútil (por ser un engorro); el resto del tiempo, elaboré mis propios formularios y/o recetarios: siempre torpedos de fórmulas, jámas de teoría. Total, mi mejor torpedo para la teoría es mi memoria.

Las fórmulas no siempre las recuerdo, aunque más de una vez subestimé el poder de retención de mi disco duro. Las veces que estaba prohibido el uso de calculadoras programables, por ende, torpedeables, me lancé al agua sin salvavidas, sobreviviendo la experiencia con resultados alentadores. Las conversaciones durante la prueba por lo general se limitaban a contrastar resultados, si el ambiente lo permitía.

Esta institución, la copia, desaparecerá en la medida en que la preparación de los estudiantes que ingresan a la carrera se uniformice, y que la exigencia vaya realmente a la par con el contenido entregado, además de entregar sólidos fundamentos y desaparezca el maquillamiento de los ramos para poder presentar resultados mejores, en la medida en que se entregue algo de ética (ya sea para enseñarla a los estudiantes o para reforzar la existente). Mientras tanto, recibimos material de estudio de un profesor conteniendo párrafos completos de los apuntes de otro docente sin siquiera una cita; probablemente los haya elaborado algun estudiante-esclavo (quizás como un trabajo para aprobar un ramo), arrogándose la autoría de estos el profesor.

Cuando nosotros mismos, los estudiantes, reprobemos el acto de copiar, como un plagio (presentar un trabajo ajeno como propio, acto usual, me temo que inclusive entre profesores), como una trampa (sacar mejor nota con torpedo que un compañero sin ayudamemoria), como algo ilegal, tendremos hecha la tarea.